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Buenos Aires
“La autocrítica que me hago es que siempre he sido muy positivo. Tal vez puse metas ambiciosas para todos y no dijimos el diagnóstico duro”.
Días atrás, en una conferencia de prensa en plena corrida cambiaria, Mauricio Macri reconoció el error que cometió de no haber detallado, como le pedía el sector más duro de su Gobierno, la herencia del Gobierno kirchnerista.
Este jueves, ante sus funcionarios, explicó porque no lo hizo. Lejos de tratarse, como señalaban cerca suyo, de un pedido que le hizo su asesor estrella Jaime Durán Barba, el Presidente aseguró que se debió a una cuestión de pragmatismo de cara al regreso de la Argentina a los mercados: “¿Es difícil ir a pedir plata prestada diciendo que estás quebrado, no?”, planteó.

Momento difícil
En el Centro Cultural Kirchner, ante ministros, secretarios, directores nacionales y legisladores, y tras haber escuchado el diagnóstico económico de parte del “súper ministro” de Hacienda, Nicolás Dujovne, Macri hizo un balance de lo que sucedió en las últimas semanas.
“Se ha hablado mucho sobre si este fue el momento más difícil de nuestro Gobierno. Y yo digo absolutamente que no. El momento más difícil fue cómo evitar que el avión se estrellara el 10 de diciembre de 2015. Íbamos derecho a repetir lo que están sufriendo nuestros hermanos venezolanos. Y lo evitamos. Evitamos con una dosis importante de optimismo y decisión, alegría y ganas de ser protagonistas”, dijo Macri.
La alusión a Venezuela no fue casual. Dujovne había presentado minutos antes unas placas con la situación de la economía actual de aquel país (87% de pobreza, 32% de déficit fiscal, 27,1% de desempleo y 2.818% de inflación) y puntualizó que “no llegó a esta calamidad actual de casualidad”, sino “por el populismo y por persistir una y otra vez en malas políticas económicas”.

Déficit fiscal
El jefe de Estado retomó esa línea y se sinceró ante el auditorio. Explicó que no profundizó en explicar la herencia, como incluso algunos le pedían que hiciera por cadena nacional, debido a mero pragmatismo, atento a la necesidad de financiamiento internacional.
“Y sí, pude haber negado o no haber expresado con toda profundidad y claridad lo mal que estaba la Argentina. Pero es difícil ir a pedir plata prestada diciendo que estás quebrado, ¿no? Decís ¡’estoy quebrado’! ¿Y quién te presta plata? Es medio raro… por eso hubo que combinar ambas cosas”, justificó.
La reducción del déficit fiscal es, indudablemente, la gran preocupación del Gobierno por estas horas. Macri cuestionó que “el Estado gasta más de lo que tiene y lo hace a pesar de que los argentinos son los ciudadanos que más impuestos pagan en el mundo”. Y planteó que “se pudo navegar estos dos años porque se restablecieron las relaciones con el mundo, que recibió a la Argentina con los brazos abiertos”, pero que no hay mucho margen para ir hacia el equilibrio fiscal. “Lo que tenemos que hacer es ordenarnos y terminar con 70 ó más años de engañarnos y echarle la culpa a alguien por lo que nos pasa”, concluyó.
En ese sentido, rechazó críticas de la oposición, por considerar que implementa un ajuste, pero también de aquellos que objetan el gradualismo. “Como le dijo Mitre a Roca: ‘si todo el mundo se equivoca, todo el mundo tiene razón’. Y si el mundo entero dice que estamos en el camino correcto, no dudo que lo estamos”.
No obstante, la reciente crisis le dejó a Macri una enseñanza. “Ahora lo bueno de este momento que tuvimos que superar nos puso a prueba y demostró que estamos bien parados, que tenemos un equipo que sabe cómo pararse ante este tipo de situaciones. Y además nos permitió tener el diagnóstico correcto y saber que cada vez más la sociedad entiende cuál es el problema y que no es cuestión de agarrársela con el arquero que no ataja los penales, sino con la defensa que hace muchos penales”.