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Buenos Aires
Finalmente, el portal Comprar.ar (sitio oficial para el seguimiento de todos los procesos licitatorios del Estado nacional) publicó el dictamen de preadjudicación relacionado con las tareas de búsqueda del submarino ARA San Juan desaparecido en la mañana del 15 de noviembre pasado.
Luego de marchas, contramarchas e impugnaciones varias que hicieron caer la anterior licitación convocada por el Ministerio de Defensa, fue la Armada Argentina la que asumió la organización de este nuevo llamado.
Justificado en razones de extrema urgencia, se abreviaron todos los plazos reglamentarios, se modificaron algunas cláusulas respecto al acto administrativo anterior y se les dio participación a los familiares de los marinos desaparecidos en todo el proceso, con la intención de minimizar las posibles dudas o sospechas de falta de transparencia.
La Armada entrevistó en forma previa a la convocatoria a distintos oferentes, los que expusieron sus propuestas técnicas y explicitaron los recursos con los que contaban. De las cuatro firmas que se prestaron a la requisitoria naval, solo dos se presentaron finalmente a competir. La estadounidense Ocean Infinity y Sistemas Electrónicos Acuáticos (SEA), del venezolano Hugo Marino.
Desde un primer momento quedó claro para los evaluadores que, técnicamente, Ocean se perfilaba como la más solvente. Todos los equipos que utilizan son propios y posee una dilatada trayectoria en el mercado de actividades submarinas. En cambio, el venezolano Marino, si bien se supo ganar la confianza de varias de las familias que aguardan por la ubicación de la nave, debía necesariamente asociarse con alguna empresa que proveyera los elementos necesarios para la tarea, ya que su empresa no tiene disponibilidad de los mismos.
No obstante esta limitación, el empresario acordó, para el caso de resultar ganador, constituir una UTE (Unión Transitoria de Empresas) con una poderosa naviera internacional, algo que en principio fue tolerado por las autoridades locales.
Sin embargo, a la hora de la apertura de las ofertas, Marino condicionó fuertemente su oferta al cumplimiento de determinadas cuestiones que, al decir de la comisión evaluadora, alteraban las condiciones del pliego oportunamente confeccionado por la marina.
Aun sin mencionarlo expresamente, la comisión evaluadora naval sostiene que el aparente menor precio cotizado por Hugo Marino respecto a la ganadora Ocean Infinity no resulta ser real, ya que en su propuesta SEA deja fuera de cotización una gran cantidad de imponderables que finalmente tornan la propuesta de esta empresa sensiblemente mayor que la del ganador.