El 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el VIH/SIDA, fecha en la que fue diagnosticado el primer caso de SIDA en el año 1981. El objetivo de la campaña es dar a conocer la epidemia de SIDA global causada por la extensión de la infección del VIH. Se invita a concientizar sobre la enfermedad y evitar la discriminación hacia las personas infectadas por el VIH.

El VIH es el virus de inmunodeficiencia humana que sin tratamiento adecuado puede generar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, conocido como SIDA. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento para controlar la infección y evitar el desarrollo del SIDA.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, actualmente hay 136.000 personas con VIH en Argentina, de las cuales el 17% desconoce su diagnóstico. Asimismo, cada año se notifican alrededor de 5.800 casos nuevos. Con respecto a las vías de transmisión, más del 98% son consecuencia de relaciones sexuales sin protección.

cada-1-de-diciembre-se-celebra-el-dia-mundial-contra-el-sida e1e09f22 1200x630

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ataca el sistema inmunitario y así debilita la defensa contra muchas infecciones y determinados tipos de cáncer que las personas con un sistema inmunitario sano pueden combatir. “A medida que el virus destruye las células inmunitarias e impide el normal funcionamiento de la inmunidad, la persona infectada va cayendo gradualmente en una situación de inmunodeficiencia” explica la Dra. Valeria El Haj. Y agrega que: “La fase más avanzada de la infección por el VIH es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) que, en ausencia de tratamiento y en función de la persona, puede tardar muchos años en manifestarse”.

Signos y síntomas

Depende de la etapa en la que se encuentre la infección. Aunque el máximo de infectividad se tiende a alcanzar en los primeros meses, muchos infectados ignoran que son portadores hasta fases más avanzadas. A veces, en las primeras semanas suelen ser asintomáticos, mientras que en otras ocasiones presenta un cuadro pseudogripal con fiebre, cefalea, erupciones o dolor de garganta.
A medida que la infección va debilitando el sistema inmunitario, la persona puede presentar otros signos y síntomas, como inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso, fiebre, diarrea y tos. En ausencia de tratamiento pueden aparecer enfermedades graves como tuberculosis (TB), meningitis criptocócica, infecciones bacterianas graves o cánceres como linfomas o sarcoma de Kaposi.

¿Cómo se transmite?

El VIH se transmite a través del intercambio de líquidos corporales de la persona infectada, como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales. También se puede transmitir de la madre al hijo durante el embarazo y el parto.
“Es importante señalar que no es posible infectarse en los contactos cotidianos, como los besos, los abrazos ni en las relaciones sexuales en las que se usa correctamente el preservativo. Tampoco por compartir vasos, cubiertos, el mate, intercambiar ropa, usar el mismo baño, la cama o la pileta. No lo transmiten los mosquitos, como así tampoco el sudor o las lágrimas”, desarrolla la profesional.

¿Estadíos de infección?

a) Primoinfección.
b) Fase crónica asintomática.
c) Fase avanzada o SIDA.

¿Cómo detectarlo?

La única manera de saber si una persona contrajo el virus de VIH es realizando un test a través de un análisis de sangre. En la mayoría de las personas, los anticuerpos contra el VIH aparecen a los 28 días posteriores a la infección. Durante ese tiempo, las personas experimentan el llamado período silente, cuando todavía no se han generado anticuerpos en un número suficiente para su detección en pruebas estándar, y pueden no haber tenido signos de infección por el VIH, pero pueden transmitir el VIH a otras personas. Después de la infección, una persona puede transmitir el VIH a una pareja a través de relaciones sexuales o a otra persona con la que comparte drogas, y las embarazadas pueden transmitir el virus durante el embarazo o durante la lactancia.

¿Cómo lo prevenimos?

Una persona puede reducir el riesgo de infección por el VIH limitando su exposición a los factores de riesgo. A continuación, se explican los principales métodos para prevenir el contagio:

– Vía sexual: el uso correcto y sistemático de preservativos masculinos y femeninos durante la penetración vaginal o anal puede proteger contra la propagación de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Los datos demuestran que, si se utilizan de forma sistemática, los preservativos masculinos tienen una eficacia del 85% contra la infección por el VIH y otras ETS.

– Vía sanguínea: se previene evitando el contacto con sangre. Para eso, es necesario no intercambiar o compartir agujas ni jeringas. Además, se sugiere controlar que todo procedimiento que incluya algún corte o punción (pinchazo) sea realizado con material descartable o esterilizado, como es el caso del dentista, manicura, tatuajes o prácticas médicas. Por último, también se puede evitar el contacto con sangre utilizando guantes de látex.

– Vía perinatal o vertical: se recomienda que toda mujer embarazada se realice el análisis de VIH durante el primer trimestre y, si el resultado es positivo, se debe comenzar el tratamiento, seguir las indicaciones médicas y suspender la lactancia materna.

– Pruebas de detección del VIH y asesoramiento: se aconseja a todas las personas que hayan estado expuestas a algunos de los factores de riesgo mencionados que se realicen las pruebas de detección del VIH y otras ETS. Ello, les permitirá conocer su estado serológico y acceder sin demora a los servicios de prevención y tratamientos necesarios en caso de detectarse la infección.

sida-vih-celulas-1920-1

Tratamiento

La decisión del inicio del tratamiento debe basarse en tres elementos: la presencia o ausencia de sintomatología, la carga viral y el recuento de linfocitos CD4+.
La identificación temprana de una mala adherencia terapéutica ayudará a prevenir cambios innecesarios de tratamiento. Es crucial poder distinguir entre mal cumplimiento o falta de respuesta intrínseca a los medicamentos.
“Si bien, la infección por el VIH se ha convertido en un problema de salud crónico tratable que permite a las personas que viven con el virus llevar una vida larga y saludable, hay que entender que no hay cura para la infección por el VIH. Por ese motivo, es de suma importancia tomar las medidas que sean necesarias para evitar el contagio y realizar una consulta con un profesional para llevar adelante el tratamiento”, finaliza El Haj.