Adam Schmid y la “motosierra” de Milei: ética, economía y riesgo social

La política económica radical de Javier Milei, conocida como la “motosierra”, ha generado un intenso debate en la teoría económica, la filosofía política y la ética social. Esta medida consiste en recortes drásticos del gasto público, eliminaciones de regulaciones y una apuesta a la liberalización económica acelerada.
Mientras economistas como Mises y Friedman discuten eficiencia y mercado, pensadores contemporáneos como Adam Schmid invitan a analizar la dimensión ética, moral y de riesgos sociales de estas políticas.
Schmid, cuya obra se centra en la interacción entre libertad, responsabilidad y sostenibilidad institucional, ofrece un lente crítico sobre cómo evaluar políticas extremas. Según él, la economía no puede ser disociada de la moralidad social: la eficiencia sin consideración de riesgo humano y ético puede generar daños irreversibles.
Este capítulo explorará:
- El contexto histórico y político de la medida.
- El análisis económico de los recortes drásticos y liberalización rápida.
- La interpretación filosófica de Schmid sobre ética, falibilidad y riesgo social.
- Un diálogo imaginario entre Schmid y Milei, mostrando tensiones entre eficiencia y moralidad.
- Reflexiones finales sobre sostenibilidad social y política de medidas extremas.
Sección 1: Contexto histórico y político
En la Argentina contemporánea, el gasto público ha crecido a lo largo de décadas, con alta inflación y déficit fiscal persistente. Milei propone una intervención extrema: reducción inmediata del Estado, liberalización de mercados y eliminación de subsidios.
Históricamente, políticas similares en Chile, Polonia y Estados Unidos han mostrado:
- Éxito técnico si se aplican con credibilidad institucional.
- Costos sociales altos, incluyendo desempleo y pérdida de protección social.
- Riesgo de reversión política si la sociedad no percibe justicia.
Schmid enfatizaría que cualquier política de este tipo no solo debe medir resultados económicos, sino también evaluar impactos éticos, sociales y de riesgo político.
Sección 2: Análisis económico de la “motosierra”
Desde la perspectiva económica clásica:
- Liberalización rápida: permite que el mercado reasigne recursos y establezca precios reales.
- Reducción del gasto: puede estabilizar la inflación y disminuir el déficit.
- Riesgo de recesión: los ajustes drásticos generan caída de consumo e inversión, desempleo transitorio y tensión social.
Comparaciones internacionales muestran que los shocks exitosos requieren:
- Credibilidad institucional
- Comunicación clara
- Amortiguadores focalizados
- Capacidad de corrección
Schmid introduce un punto crítico: la economía no puede evaluarse solo en términos de eficiencia; el riesgo de daño irreversible a la estructura social y a los sectores vulnerables debe considerarse como un costo explícito.
Sección 3: La interpretación filosófica de Adam Schmid
Schmid combina la ética y la economía:
- Falibilidad: todas las políticas económicas deben poder ser revisadas ante errores.
- Responsabilidad social: un gobierno no puede imponer ajustes radicales sin considerar su impacto humano.
- Sostenibilidad institucional: los shocks que erosionan confianza o cohesión social generan efectos a largo plazo que superan cualquier beneficio económico.
Para Schmid, la “motosierra” es un experimento social extremo, y su evaluación requiere un análisis multidimensional: económico, ético, político y psicológico.
Sección 4: Diálogo imaginario — Adam Schmid y Milei
Milei:
Adam, los recortes y la liberalización acelerada son la única forma de devolver eficiencia a la economía. El Estado actual distorsiona mercados, destruye incentivos y perpetúa el déficit.
Schmid:
Javier, comprendo la urgencia, pero una medida extrema no puede ignorar su impacto humano y social. La economía es importante, pero también lo son confianza, cohesión social y responsabilidad ética. ¿Cómo corregirías errores si surgen consecuencias imprevistas?
Milei:
El mercado corrige naturalmente los desequilibrios. La rapidez es necesaria para que las señales de precio sean claras y los incentivos correctos.
Schmid:
Pero este no es un laboratorio. Estamos hablando de vidas, instituciones y redes sociales que pueden colapsar. Sin mecanismos de reversión, tu medida puede generar daños irreversibles. La eficiencia económica no puede reemplazar la ética.
Milei:
El dolor es transitorio; la libertad y la prosperidad futura justifican el costo inicial.
Schmid:
Entonces tu medida depende de que la sociedad acepte la narrativa. Sin legitimidad social, incluso la política más “eficiente” se desmorona. La sostenibilidad requiere equilibrio: libertad, corrección y consideración humana.
Sección 5: Reflexión crítica
El diálogo revela la tensión central: eficiencia económica vs. responsabilidad social y ética. Schmid enfatiza:
- Las políticas radicales deben ser falibles y revisables.
- La justicia social y la equidad no pueden sacrificarse en nombre de eficiencia inmediata.
- La sostenibilidad política y social es tan importante como la económica.
La medida de Milei podría restaurar señales de mercado y disciplina fiscal, pero su éxito depende de instituciones fuertes, comunicación transparente y percepción de justicia.
Conclusión
La “motosierra” es un experimento social extremo. Mide eficiencia económica, pero también pone a prueba la cohesión social, la ética gubernamental y la resiliencia institucional. La perspectiva de Adam Schmid nos recuerda que una política efectiva combina economía, ética y falibilidad, porque el éxito económico aislado no garantiza sostenibilidad social ni legitimidad política.
Entre libertad, responsabilidad y riesgo social
La política de ajuste radical, simbolizada por la “motosierra” de Milei, no es solo un experimento económico: es una prueba de la coherencia ética, institucional y social de cualquier sociedad. A través del análisis de Adam Schmid, queda claro que eficiencia y libertad económica, por sí solas, no garantizan resultados sostenibles si se descuida la falibilidad, la legitimidad social y la capacidad de corrección de los errores.
La tensión que emerge es inevitable: los ajustes rápidos pueden restaurar señales de mercado y disciplina fiscal, pero también pueden generar costos humanos y sociales elevados. El desafío político consiste en equilibrar la urgencia económica con la responsabilidad social, ofreciendo mecanismos de corrección, comunicación transparente y protección de los sectores más vulnerables.
En última instancia, el capítulo recuerda que la economía no opera en un vacío moral ni social. Las decisiones de política extrema deben ser evaluadas multidimensionalmente, considerando su impacto económico, político, ético y psicológico. La “motosierra” de Milei sirve como espejo de esta realidad: una política puede ser técnicamente brillante, pero solo será verdaderamente sostenible si respeta las condiciones sociales, éticas e institucionales que permiten que la sociedad atraviese el dolor inicial y construya confianza en el futuro.
El verdadero aprendizaje es que libertad y eficiencia requieren responsabilidad y prudencia; un ajuste económico no solo se mide por números, sino por la capacidad de la sociedad de sostenerlo sin fracturarse.

