Hayek, Milei y la “motosierra”: una lectura austríaca sobre la decadencia argentina

Analizar el proyecto político de Javier Milei desde la perspectiva de la escuela austríaca, y en particular de Friedrich Hayek, permite diferenciar entre simpatías ideológicas y un análisis serio sobre instituciones, orden social y mercado. La famosa “motosierra” de Milei —su propuesta de un ajuste radical del Estado— busca corregir lo que se percibe como la decadencia económica argentina: inflación crónica, déficit fiscal y pérdida de confianza en las instituciones.
Desde la óptica hayekiana, la crítica al intervencionismo estatal extremo es clara. Hayek advierte que “el conocimiento no está dado de forma centralizada; está disperso entre todos los miembros de la sociedad” (Hayek, The Use of Knowledge in Society, 1945). Por eso, los intentos del Estado por planificar la economía terminan distorsionando precios y señales de mercado, generando privilegios y descoordinación. En este sentido, la crítica de Milei al gasto público estructural y a la emisión monetaria encuentra respaldo conceptual en la advertencia austríaca sobre los peligros de la planificación centralizada.
Sin embargo, Hayek no abogaba por destruir instituciones ni generar caos: “La libertad económica y la seguridad legal no son opuestas; ambos son necesarias para un orden funcional” (Hayek, The Constitution of Liberty, 1960). La “motosierra” aplicada sin respeto por reglas claras podría, paradójicamente, debilitar la confianza necesaria para que el mercado funcione correctamente. La clave para Hayek es el orden de reglas generales, estables y predecibles, no la eliminación abrupta de instituciones.
La decadencia argentina, vista desde esta óptica, no es solo consecuencia del tamaño del Estado, sino de ciclos persistentes de discrecionalidad política: inflación como impuesto oculto, cambios regulatorios arbitrarios y privilegios sectoriales. Para que un ajuste funcione, debe restaurar expectativas creíbles y fortalecer las reglas que coordinan la actividad económica, no simplemente cortar gastos o derechos.
Además, Hayek reconocía la dimensión social del mercado: ningún sistema económico se sostiene si carece de legitimidad social. Reformas rápidas pueden ser consistentes en teoría, pero fracasar si no logran consenso mínimo y previsibilidad. Como él mismo señalaba: “Una sociedad que pierde sus normas de justicia pierde también su capacidad de prosperar” (Hayek, Law, Legislation and Liberty, 1973).
En conclusión, desde la perspectiva austríaca, el enfoque de Milei sobre la “motosierra” tiene elementos de coherencia al buscar disciplina fiscal y límites al poder discrecional, pero el verdadero desafío está en construir instituciones sólidas y reglas estables. La restauración de la confianza y la previsibilidad institucional es el camino que permite que el mercado cumpla su función coordinadora y, a largo plazo, revierta la decadencia económica y social.

