Mises, Popper y la interpretación de la “motosierra” de Milei

La propuesta de Javier Milei de aplicar la llamada “motosierra” —una reducción drástica del gasto público— genera un debate que va más allá de la economía. Para Ludwig von Mises, la medida es una afirmación del libre mercado y la reducción del Estado; para Karl Popper, cualquier intervención de esa magnitud debe ser evaluada por su falibilidad, riesgo social y capacidad de corrección.
Este capítulo explora cómo Mises y Popper interpretarían la “motosierra”: el primero desde la lógica económica del mercado libre y la eficiencia, y el segundo desde la filosofía de la acción pública y la ética de la experimentación social.
Diálogo imaginario: Mises y Popper discuten la “motosierra”
Mises:
Javier, esta medida es la consecuencia lógica de tu visión: un Estado reducido permite que el mercado asigne recursos eficientemente. Cada gasto público que eliminamos es un paso hacia mayor libertad individual y prosperidad. La economía se autorregula; la intervención mínima es la que maximiza el bienestar.
Popper:
Ludwig, coincido en la importancia de la libertad, pero toda política debe ser falible y reversible. Un recorte drástico sin capacidad de corrección puede generar efectos sociales impredecibles: desempleo masivo, pérdida de servicios esenciales, crisis de confianza. La eficiencia no justifica el riesgo de daños irreversibles.
Mises:
Karl, los riesgos son parte del mercado. Las consecuencias negativas se corrigen vía incentivos y ajustes privados. El mercado es un mecanismo de aprendizaje constante. Lo que importa es eliminar interferencias estatales que distorsionan precios y decisiones.
Popper:
Pero en un experimento social de esta magnitud, los errores no son fácilmente absorbidos. No es como un mercado que puede ajustar precios: aquí hablamos de vidas humanas, instituciones y confianza social. La política pública requiere un enfoque gradual y verificable, no solo teórico.
Mises:
La gradualidad aplaza la corrección. A veces la intervención rápida es necesaria para restaurar señales de mercado claras. La “motosierra” es dolorosa, pero el mercado solo puede funcionar si el Estado deja de obstaculizarlo.
Popper:
Entonces el dilema es evidente: la rapidez puede dar eficiencia, pero la falta de falibilidad y control social pone en riesgo la estabilidad política y moral. La pregunta que Milei debe responder es: ¿cómo medirá, evaluará y corregirá los errores del ajuste?
1) Qué aprobaría Mises de la “motosierra”
Principios que respaldaría:
- Reducción del Estado:
Mises ve al Estado como un agente que distorsiona los precios y limita la libertad individual. Cada recorte del gasto público se percibe como un avance hacia un mercado más libre y eficiente. - Liberación de señales de mercado:
La eliminación de subsidios, regulaciones excesivas o intervenciones permite que los precios reflejen la oferta y la demanda reales. Esto incentiva la eficiencia económica. - Ajuste rápido para restaurar mercado:
Para Mises, la gradualidad prolonga distorsiones. Un recorte fuerte puede ser necesario para restablecer las señales de mercado y la disciplina económica.
Resumen de la lógica misesiana:
“La economía funciona mejor cuanto menos interfiere el Estado; los ajustes dolorosos son aceptables si restauran libertad y eficiencia”.
2) Qué criticaría Popper de la “motosierra”
Aspectos que le generarían alerta:
- Falta de falibilidad y reversibilidad:
Un recorte drástico sin mecanismos claros de corrección convierte la política en un experimento social irreversible. Popper enfatiza que las acciones públicas deben poder ser evaluadas y modificadas ante errores. - Riesgo de efectos imprevisibles:
Desempleo masivo, pérdida de servicios esenciales o crisis de confianza no pueden calcularse con precisión. La intervención extrema puede generar daños sociales que superen los beneficios. - Insuficiente control de la transición:
Para Popper, la velocidad no justifica sacrificar estabilidad social y política. La medida necesita pruebas intermedias y evaluaciones continuas para evitar consecuencias irreversibles.
Resumen de la lógica popperiana:
“La eficiencia por sí sola no basta; la política extrema debe ser revisable, controlable y socialmente responsable”.
Conclusión del análisis
El contraste revela dos tensiones clave:
| Perspectiva | Enfoque principal | Riesgo/Limitación |
|---|---|---|
| Mises | Libertad económica y eficiencia de mercado | Subestima impactos sociales inmediatos |
| Popper | Falibilidad, ética y reversibilidad | Puede ralentizar la corrección económica |
Idea central:
Mises aprobaría la “motosierra” como restauración de mercado; Popper la cuestionaría por sus riesgos sociales y su carácter irreversible. Juntas, sus perspectivas muestran que un ajuste radical no puede evaluarse solo con criterios económicos: la credibilidad, la ética y la capacidad de corrección son igualmente críticas.
Reflexión: Entre eficiencia y falibilidad
La discusión sobre la “motosierra” revela un dilema fundamental en las políticas económicas radicales: la tensión entre eficiencia y riesgo social.
Desde la visión de Mises, los mercados libres y la reducción del Estado son caminos claros hacia prosperidad. Un ajuste rápido puede restablecer señales de precio y disciplina económica, incluso si causa dolor temporal. La lógica es directa: la libertad económica genera resultados eficientes, y la intervención prolongada solo distorsiona.
Desde la mirada de Popper, cualquier medida extrema debe evaluarse por su capacidad de ser corregida. La falibilidad, la previsión de consecuencias inesperadas y la protección de los más vulnerables son esenciales. Un ajuste que ignora estos elementos corre el riesgo de crear daños sociales irreversibles, erosionando legitimidad y confianza.
La reflexión central es que la economía y la ética no pueden separarse. La “motosierra” de Milei puede ser eficaz en teoría, pero su éxito real depende de instituciones sólidas, control de riesgos y comunicación clara. Las políticas radicales son inevitables en contextos de crisis, pero su sostenibilidad requiere equilibrio: eficiencia rápida y libertad de mercado, sí, pero con mecanismos de corrección y consideración social.
En última instancia, la lección es clara: un ajuste económico nunca es solo un problema de números; es un experimento social y moral, donde la libertad, la previsión y la responsabilidad deben coexistir para que la economía no se estabilice a costa de la sociedad.

