¿Qué es el ayuno de Cuaresma?

El ayuno de Cuaresma es una práctica espiritual del cristianismo —especialmente en la Iglesia católica— que consiste en reducir voluntariamente la comida (y a veces otros placeres) como acto de penitencia, autocontrol y preparación interior.

Se realiza durante la Cuaresma, el período de 40 días previos a la Pascua, que recuerda el ayuno de Jesucristo en el desierto. Más que “pasar hambre”, el sentido profundo es reflexionar, fortalecer la voluntad y enfocarse en lo espiritual.


2) ¿Cómo surgió?

El origen del ayuno cuaresmal está en la tradición bíblica. En el Evangelio de Mateo se narra que Jesucristo ayunó durante 40 días en el desierto antes de comenzar su vida pública. Los primeros cristianos vieron este gesto como un modelo de preparación espiritual.

Con el paso de los siglos, la práctica se organizó dentro de la vida de la Iglesia como un tiempo oficial de penitencia, conversión y renovación interior. Así nació la Cuaresma como temporada litúrgica dedicada al recogimiento, la oración y el sacrificio voluntario.


¿Qué significa el ayuno en Cuaresma?

El ayuno no se entiende solo como restricción alimentaria. Simboliza:

  • Desapego: recordar que lo material no es lo esencial
  • Disciplina: aprender dominio propio
  • Solidaridad: sensibilizarse ante la necesidad ajena
  • Conversión interior: reorientar la vida espiritual

Es un ejercicio consciente de crecimiento personal y espiritual, no un castigo.


¿Cómo se hace el ayuno de Cuaresma?

Tradicionalmente implica moderar la comida:

  • Una comida principal al día
  • Dos comidas pequeñas que no equivalgan a una completa
  • Abstinencia de carne en días señalados

Hoy muchas personas también ayunan de hábitos o comodidades —como redes sociales o excesos— para dedicar más tiempo a la oración, la reflexión o el servicio a otros.


5) ¿Quiénes están obligados a ayunar?

Dentro de la disciplina católica, el ayuno no se impone a todos por igual. Generalmente:

  • Obliga a adultos sanos dentro de un rango de edad establecido por la norma eclesial
  • Quedan exentos niños, ancianos, personas enfermas, embarazadas o con necesidades médicas
  • Cada persona debe actuar con prudencia y responsabilidad

El espíritu de la norma no es causar daño físico, sino invitar a una práctica consciente y saludable. Cuando el ayuno alimentario no es posible, se recomienda sustituirlo por otras formas de sacrificio o compromiso espiritual.