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Por Roberto Godoy de Nueva Juventud
¿Cómo estás? Es bueno que sepas que todo lo digas y hagas en tu casa o afuera de ella puede alegrar o deprimir la vida de tus viejos. Digo viejos con el buen sentido de la palabra. A veces somos muy egoístas como hijos y hacemos la nuestra sin saber que se preocupan mucho por nosotros. Nuestros viejos sufren cuando hacemos las cosas mal, cuando vivimos una vida sin rumbo y tomamos malas decisiones. Algunos padres lo demuestran, pero otros no, de todas maneras es muy bueno de tu parte que los cuides y valores en todo sentido. Son miles los chicos que les encantaría tener padres, pero muchos que los tienen, no los valoran; al contrario los ignoran.
Lo que te hablo es para que puedas mirar tus palabras y actitudes hacia ellos.
No le quites fuerzas, ni alegría a tus papás; anímalos, cuídalos y colaborá con ellos como hijo/a para que se sientan fuertes y felices por tu vida.
Nuestros viejos quieren lo mejor para nosotros, vos querés lo mejor para ellos? Toma la decisión de pensar en ellos y comportarte de una manera que los levante y los alegre. Déjate abrazar y abrázalos, ya que el afecto sincero entre padres e hijos nos hace bien como familia. Como hijos debemos ser un sostén para nuestros padres y no una carga; ellos están para cuidarlos y no para desgastarlos. Son muchos los hijos/as que toman la decisión de valorar a los padres y nunca más engañarlos, afligirlos o enfermarlos. Vos podes ser uno de esos hijos/as. Podes pedirles perdón, hacerles un regalo, empezar a colaborar con las tareas de la casa y ser respetuoso en tu manera de tratarlos.
Sembrá en tu familia respeto, colaboración, obediencia, actitud, para que cuando formes tu propia familia coseches lo mismo. Si tus papás sufrieron alguna carencia o violencia en su niñez, no le agreges más sufrimiento con tu conducta; más bien súmale alivio, tranquilidad y buenos momentos.
Yo creo en vos y sé que después de leer esto vas a cambiar tu actitud. Espero seamos miles de hijos cuidando y valorando a nuestros queridos viejos.
Un Padre, una madre, un hijo, una hija, todos nos equivocamos y tenemos errores, pero para eso está el perdón, que olvida, sana y reconcilia. Todos fallamos, pero es bueno aportar valores al hogar y no dolores.
Te animo campeón /a a que medites como fuiste hasta hoy como hijo/a, pero no para culpabilizarte, sino para cambiar aquellas acciones y reacciones que te harán una mejor persona dentro y fuera de tu casa. Necesitamos alegrar y sanar el corazón de nuestros padres, ese debe ser nuestro objetivo.
Hasta la próxima!!!!!! Tel contacto: 2974431538