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Caleta Olivia
Ante la falta de federalismo en la salud provincial que ponen en evidencia la Ministra García y la Gobernadora Kirchner, hoy los hospitales de Río Gallegos y Caleta Olivia se ven desbordados en su capacidad operativa, visibilizados especialmente en la atención de “guardia central” a causa de la falta de personal profesional.
Asimismo, en nosocomios más pequeños las guardias, sorprendentemente son efectivizadas por profesionales de otras especialidades, lo que habla de improvisación y falta de inversión para adecuar racionalmente el sistema.
Muchos son los reclamos de los pacientes que llegan para ser atendidos en la guardia de los hospitales en búsqueda de una “solución rápida” a su patología o malestar.
Ante este cuadro, larga es la espera, según lo aducen muchos testimonios, por la que deben atrevesar las personas, hasta finalmente poder ingresar al servicio para recibir la atención, pero sin conocer en profundidad, que las razones de esa demora, son ajenas a los profesionales de la salud, y en todo caso, son exclusivas de un gobierno que se muestra distante de la realidad social en Santa Cruz, y especialmente, en todo lo que sucede a las afueras de la capital provincial.
Falta de inversión, contradicción y hermetismo en la dirección de la política de salud por una ministra atada al centralismo capitalino, llevan hoy a vivenciarse la precariedad de este sistema, que está netamente desbordado por la demanda social de una población que creció sustancialmente, pero como consecuencia de la improvisación, no tuvo su correlato, para equiparar esa situación con un modelo que pueda asegurar garantías de eficiencia.

Números
En Caleta Olivia, según se pudo contabilizar, durante la última semana, en “la guardia central, que funciona con un solo profesional pediatra”, se atendió a 510 niños que presentaron diferentes síntomas, lo que demuestra, la fuerza de la demanda, ante un servicio carente de personal, que además, debe atender los casos que ingresan a internación, con el agregado, de una ciudad donde los centros privados no ofrecen el servicio de guardia pediátrica. Y porqué, no resaltar, el caso de una médica generalista que en tan sólo una noche recibió a 40 pacientes, lo que tuvo el reconocimiento de sus pares por la eficiencia, pero que tristemente quedará en la historia por la alta complejidad de la situación vivenciada, que afortunadamente concluyó con éxito, pero con el paso del tiempo, lo puntualizado, seguramente originará consecuencias físicas nocivas para el cuerpo de cualquier facultativo, al convivir con un ambiente laboral de amplia presión.
En este marco, esta descripción, retrasa la atención en guardia central, con un “promedio de espera de 3 horas en horarios centrales” según la estadística, generando “irritación y malestar en los pacientes, que incluso deben esperar aún más” y que en algunas situaciones, esa impaciencia se traslada al personal de recepción y profesional, con muestras de insultos o golpes, sin comprender que es un hospital público, donde se reciben muchos cuadros, locales, de toda la zona norte de la provincia, e incluso de la ciudad de Comodoro Rivadavia, con la particularidad, de actores que se resisten a cambiar las reglas de juego, apostando a la máxima gratuidad de las prestaciones, que se mixtura con administraciones directivas hospitalarias, que no movilizan la gestión para el ingreso y control de mayores recursos económicos, que facilitarían de esta manera la optimización operativa de estas organizaciones hospitalarias.
Lo cierto, es que muchos quieren obtener las respuestas, al porqué la gobernadora Kirchner y la ministra García, no intervienen seriamente para resolver este cuadro que APROSA viene visibilizando, al porqué no se generan condiciones laborales y salariales favorables para que arriben nuevos profesionales, todos quieren saber cuáles son los motivos para no cuidar a los actuales profesionales, que muchos ven la posibilidad de buscar otros destinos o simplemente, como ya sucede, cambiar de encuadramiento laboral, que le permita complementar su actividad con una oferta privada que mejore su condición social; o el porqué, no se atiende, desde el poder político, a los pedidos de zona norte y del interior de Santa Cruz.
Ante estos interrogantes, los cuestionamientos que se hacen a los actuales funcionarios del ejecutivo, es saber si están buscando una situación similar a lo que ocurrió en la provincia de Neuquén, donde, ante la falta de soluciones, el área de pediatría decidió renunciar ante un cuadro de profundo stress, presión social y desgaste laboral, que llevó a la implosión de un grupo de médicos que dijeron basta a la inoperancia de ese sistema que seguramente arrastrará, sino se interviene a tiempo, a otros modelos, de los cuales, Santa Cruz no es ajeno.
Por último, desde APROSA, comentaron que es imperioso que el gobierno proyecte, planifique y tenga medidas diferenciales con cada uno de los territorios, si pretende cambiar esta política de salud, que requiere, de mayor inversión para hacer frente al déficit profesional y con genuinas condiciones laborales y salariales, que sean previsibles para la radicación definitiva de más profesionales.
En función de esto, seguramente se podrá optimizar la agilidad en la atención y la amplitud de un abanico de nuevas prestaciones, para dejar atrás los traslados y las derivaciones arbitrarias, que lo único que logran, son desbordes de pacientes a los hospitales centrales, en una provincia donde sobran los recursos atento al número de habitantes que hoy tiene Santa Cruz, señalaron a través de un comunicado de prensa desde APROSA.