navidad

Por elección propia o por situaciones especiales, las fiestas de fin de año son fechas en las que muchas personas se quedan sin compañía. No tienen con quién reunirse o eligen evitar las reuniones multitudinarias. Aquí opciones de “festejo” para que una celebración solitaria no sea sinónimo de angustia.
Existe un mandato cultural que indica que hay que pasar estas Fiestas con gente alrededor. Y también puede ser un tiempo válido para la introspección.
Navidad, fin de año es sinónimo de reunión, de celebración, de mesas largas, encuentros interminables con gente alrededor y brindis eterno. Pero no para todas las personas ocurren las cosas de esa manera.
Situaciones laborales, viajes, coyunturas familiares son algunos de los motivos que llevan a muchas personas a no tener con quién compartir la Nochebuena o el Año Nuevo. Sin embargo, también están aquellos que optan por “quedarse afuera” de los festejos.

“Mandato cultural”
“Creo que hay un mandato cultural que indica que hay que pasar estas Fiestas con gente y esto hace que se construya un ideal que si no se puede alcanzar se produce una especie de depresión -analizó para Infobae el médico especialista en Psiquiatría Harry Campos Cervera (MN 43389)-. Es un bombardeo permanente, el tema Navidad invade todos los espacios y se relaciona con estar con alguien”.
En ese sentido, el psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) llamó a considerar a las Fiestas “como un día como cualquier otro impregnado de un mandato cultural” y reconoció que “para las personas solas, sin embargo, es un momento difícil debido a que en esta época del año se nota más la ausencia de los que no están porque se fueron o nunca llegaron”.
Para la médica psicoanalista y miembro titular de APA Laura Orsi (MN 43188), “las Fiestas suelen generar una gran expectativa e ilusión, esto ya surge desde los preparativos”. “Para algunos es importante reunirse con la familia -sea propia o ensamblada- y/o con los amigos, pero a veces esto es una gran odisea para los ‘solos’. Sin embargo puede ser una buena oportunidad para conectarse con compañeros y amigos y disfrutar de la compañía, tratando de no aislarse”, resaltó la especialista a Infobae.
“También están los que eligen quedarse en soledad y viven los festejos como si fueran un día común. Suelen eludirlas viajando, adelantando las vacaciones para no sentir el ‘vacío’ o resuelven pasarlas con amigos”, señaló Orsi, y subrayó. “Es fundamental para poder superar la soledad de estas fechas un cambio de actitud, fomentando la solidaridad, la pertenencia y la construcción de confianza a través de la participación. Puede ser una buena oportunidad para conectarse con compañeros de trabajo y amigos y disfrutar de la compañía, tratando de no aislarse”.

Cuestión de actitud
Estar solo en Nochebuena o Año Nuevo no tiene que ser motivo de tristeza.
Sobre ese punto hizo hincapié la psicóloga y escritora Celia Antonini (MN 10494), quien focalizó que “quien elige estar solo no la pasará mal porque es una elección, muchas veces basada en características de personalidad, por tratarse de personas tímidas o simplemente porque no les gustan las reuniones”.
“Pero quien no lo elige y por circunstancias ajenas a su voluntad tiene que pasar las Fiestas solo, hay mucho que puede hacer para no quedarse en la tristeza”, opinó la especialista, y enumeró:
-Hacer un festejo privado. “Mucha gente se prepara una rica cena de Navidad o Año Nuevo, hace algo especial para sí mismo y festeja comiendo aquello que no suele comer, o bien opta por hacer algo diferente y especial”.
-Dedicar una noche a la solidaridad. “En este mundo globalizado hoy estar solo es más que nada una elección. Hoy la gente que está sola puede hacer un montón de cosas. Por ejemplo, inscribirse en un voluntariado. Hay muchas organizaciones que se dedican a ayudar a los que menos tienen y 24 y 25 de diciembre trabajan llevando donaciones a quienes más lo necesitan”.
-Una noche de recogimiento. “Si la persona es creyente puede ir el 24 a la Misa de Gallo que se realiza en todas las iglesias católicas y sentirse acompañado celebrando el real sentido de la Navidad”.
-Buscar compañía. “Otra opción es tocarle el timbre los días anteriores a algún vecino. Quien no tiene familia seguramente tiene amigos, quedarse solo es también una actitud de cada uno”.
-Acercarse a festejos multitudinarios. “Es difícil que la gente se quede sola si hace algo para no estarlo y sobretodo a fin de año, cuando hay muchísimos lugares públicos donde está lleno de gente”.

Accionar
A modo de resumen, Antonini concluyó: “Quien quiera quedarse solo, está bien y pasará las Fiestas como guste, mientras que quien necesariamente está solo no tendría que hacer de esto una situación difícil. Se puede accionar y no quedarse quieto. Hacer cosas para buscar un bienestar; lo peor que puede hacerse en una situación como esta es quedarse en lo que tendría que haber sido y no fue”.
“La vida es el arte de lo posible y cuando imaginamos una situación ideal y termina resultando una diferente esa diferencia entre lo ideal y lo real se llama sufrimiento y creo que es eso lo que no hay que hacer. No se debe pensar en lo que nos hubiera gustado porque en ese terreno siempre vamos a sufrir”, finalizó.
Suele decirse que la única persona con la que todo individuo estará hasta el fin de sus días es consigo mismo.
Con amigos, en familia, compartiendo con la comunidad, o en soledad elegida, que una Navidad sea feliz parece estar al alcance de la mano de todos. Hacer que sea la mejor Nochebuena posible con lo que cada uno tiene es “el mandato”. Accionar, no quedarse quieto y sentirse mejor con uno mismo es el mejor “regalo” que cada persona a quien este fin de año encuentre sola podrá hacerse.