año

Por Jordi Llorca
Un psicólogo te explica cómo mantener la estabilidad emocional con tus propósitos.
Enero ya está aquí y comienzan esos ratos de reflexión donde valoramos si el pasado año ha valido la pena o qué metas vamos a conseguir este. Olvidar al imbécil de tu ex, atreverte a dejar tu trabajo, dejar de fumar, llamar a tu madre, viajar o apuntarte a crossfit. Un sinfín de propósitos para ser mejor persona o sentirnos más realizados que nos pueden jugar una mala pasada.
Todo es cuestión de expectativas y cómo vas a afrontando tus problemas. Para que no te desesperes y aproveches un año lo más fructífero para ti y tus emociones, se ha entrevistado al Director Clínico del Instituto Madrid de Psicología, Héctor Galván.

¿Qué supone hacer balance una vez al año? ¿Es un engaño innecesario o un paréntesis antiestrés en nuestras rutinas?
Galván: Este balance personal que todos solemos hacer en estas fechas, es un análisis de los aspectos tanto positivos como negativos del año finalizado, para determinar de algún modo si hemos progresado o no y de qué manera.
Si consideramos un año como un ciclo, es lógico dedicarle cierta reflexión al finalizarlo. El fin de un ciclo es un buen momento para recapacitar sobre lo que hemos conseguido, lo que todavía nos queda pendiente y sobre lo que queremos seguir trabajando en el próximo ciclo que ya empieza. El inicio de un nuevo periodo supone poder aprovechar nuevas oportunidades, aprender de errores pasados y emprender acciones de mejora.

¿Y solemos cumplir los propósitos o los idealizamos?
Existe un estudio realizado por la Universidad de Scranton que confirma que únicamente un 10% de la población cumpliría sus propósitos de año nuevo. En gran parte sucede porque solemos fijarnos muchos objetivos y habitualmente pretenciosos. Otro problema es que la mayoría de personas se centran en el resultado que les gustaría alcanzar, pero no tienen ni las herramientas ni el sistema para conseguirlo, y por ese motivo no los logran.

¿Es cuando vienen los remordimientos?
Sí. En ocasiones, debido a la culpa o el remordimiento por no haber conseguido nuestros retos anteriormente, nos apresuramos a meter temas pendientes de años atrás en un saco, con la intención de conseguir todos esos cambios a la vez y de manera constante a partir de ahora. Sin embargo, eso no es nada realista y nos suele llevar a la frustración por no ser capaces de lograrlos.
Pero con nuestro tren de vida muchas veces no tenemos tiempo para lo que queremos.
Existen circunstancias en la vida que estuvieron el año pasado y que continuarán este, como el trabajo, la familia y las responsabilidades que no nos abandonan año tras año. De todas maneras, sí podemos ver el comienzo del año como un punto de inflexión y con entusiasmo por conseguir buenos y nuevos propósitos, no hará falta proponerse el gran cambio de nuestras vidas, simplemente con dar pequeños pasos cotidianos hacia donde queremos estar, será suficiente para sentir que progresamos y acercarnos a nuestra meta.

¿La edad influye en el tipo de expectativas?
Más que depender de la edad, dependerá del momento vital en el que nos encontremos. Nuestros objetivos y propósitos pueden variar mucho según nuestras circunstancias y necesidades, independientemente de la edad. Muchos de los propósitos más habituales suelen ser ajenos a ésta. Objetivos como dejar de fumar, hacer más deporte, adelgazar, llevar una alimentación más saludable y cuidar nuestras relaciones sociales, son objetivos generalizados.

¿Qué puede ayudarnos para mejorar nuestra estabilidad emocional como propósito de 2018?
Como consejo general, proponemos considerar el no marcarnos unos propósitos concretos, ya que definir unos objetivos inamovibles y muy definidos puede generar frustración personal. Será más conveniente apostar por el desarrollo personal, por la salud y calidad de vida en general. Por el progreso a medio y largo plazo y por ir adquiriendo buenos hábitos, sin vivir inmersos en cumplir propósitos demasiado estrictos que acaben por ahogarnos y consigan que un año más, abandonemos nuestras metas.

¿Qué pasa con la gente que espera que un factor externo como la lotería le cambie la vida?
Si bien es cierto que factores externos pueden cambiarnos la vida de un día para otro y traernos alegrías, no podemos vivir pendientes de que algo nos venga de fuera y mejore nuestra vida mágicamente.
Nuestro consejo es que invirtamos el tiempo y la energía en nuestros propios proyectos e ilusiones. Nada compensa más que obtener beneficios de algo que nos hemos trabajado previamente. Además, nuestra felicidad estará basada en algo mucho más sólido que un golpe de suerte. Precisamente por ello, la hará más firme, sólida y duradera.

¿Qué pasa si me siento un desgraciado por no haber cumplido las expectativas de 2017?
Por no haber tenido éxito anteriormente, no significa que nunca lo vayamos a tener o que seamos automáticamente unos fracasados. Todos hemos “fracasado” a lo largo de nuestra vida muchas veces, lo fundamental es que podamos aprender de nuestros errores pasados para afrontar el presente con positivismo.

Además que muchas veces las cosas vienen como vienen, ¿verdad?
Exacto. También puede que hayamos tomado malas decisiones en el pasado, pero eso tampoco significa que no podamos decidir correctamente de ahora en adelante. Para ello, será fundamental la reflexión y la confianza en nosotros mismos y en nuestros deseos.
Lo importante no es el resultado que se haya obtenido hasta ahora, sino lo que podamos haber extraído de él y del proceso. Quizás la experiencia acumulada, más conocimiento, el saber qué caminos o decisiones no son beneficiosas para nosotros, etc. Todo ello nos acerca más a nuestros objetivos y en ningún caso es una pérdida de tiempo.

¿Deberíamos hacer más reflexiones de este tipo durante el año?
Reflexionar siempre nos ayuda a conocernos mejor, a desarrollarnos personalmente y a tomar mejores decisiones. A veces, por el ritmo de vida que llevamos, puede ser difícil encontrar tiempo para reflexionar.
Sin embargo, podemos hacerlo en cualquier momento y lugar (parados en un atasco, en la cama, en nuestro descanso laboral, mientras caminamos, etc.). Por todo ello, sí, deberíamos hacer más reflexiones a lo largo del año, replantearnos nuestra realidad para constatar si vamos por el camino que queremos seguir o si por el contrario debemos hacer algunas modificaciones.