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Caleta Olivia
El Día Mundial de la Contaminación Acústica se celebra cada 12 de abril. Es un día en el que se pretende concienciar de forma mundial contra una forma de contaminación, la contaminación acústica.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el límite superior deseable en los 70 dB. En España se ha establecido como nivel medio de confort acústico los 55 dB, siendo perjudicial para la salud los niveles por encima de éste.
El Día Mundial Contra la Contaminación Acústica, fue decretado por la Comunidad Internacional para la Concienciación Individual y Colectivo, con el objetivo de enseñar a la sociedad las consecuencias de producir y someterse constantemente al ruido.
Al ser una contaminación omnipresente, cada persona está expuesta a sufrir daños, tanto auditivos como mentales. Además exponerse a sonidos tan altos y molestos, trae repercusiones sociales porque, según los expertos, puede haber discusiones entre parejas, vecinos, familiares, por lo fastidioso que puede resultar que otro sujeto perturbe la paz con su música a todo volumen, o actividades que produzcan fuertes sonidos.
El sonido se mide en Decibelios (Db). El tono de voz de una persona al conversar es entre 40 – 50 Db, mientras que el estruendo que produce un trueno es de 120 Db, aproximadamente. La OMS consideró que después de los 70 Db, son perjudiciales para la salud.
La contaminación acústica puede llegar a tener efectos negativos para la salud de las personas, como por ejemplo:
Alteraciones en el oído (casos de vértigo, pérdida de equilibrio, etc.).
Alteraciones fisiológicas (alteraciones en el aparato circulatorio, digestivo, respiratorio y endocrino).
Alteraciones psicopatológicas (alteración del sueño, pérdida de memoria, etc.).

Ruido
El Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido es una actividad que se desarrolla anualmente a nivel mundial, desde hace más de 20 años, con el propósito de promover a nivel internacional el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la concienciación sobre las molestias y daños que generan los ruidos.
Actualmente, el impacto del ruido en la audición, la salud y la calidad de vida está totalmente aceptado y demostrado por un gran número de estudios científicos y médicos.
El ruido está considerado como un agente contaminante del mundo moderno, el agente contaminante “invisible”, y hoy día los individuos y las comunidades no aceptan que el ruido sea un producto “natural” del desarrollo tecnológico, y en consecuencia se debe regular y controlar.
El ruido, como otros agentes contaminantes, produce efectos negativos en el ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos, y constituye un grave problema medioambiental y social. La lucha contra el ruido es una acción individual y colectiva, el ruido no lo hacen solo los demás, sino que lo hacemos todos.
La lucha contra el ruido precisa, por tanto, de la concienciación y colaboración ciudadanas, así como de una implicación decidida y eficaz de las administraciones competentes, con una legislación y normativas adecuadas.

¿Qué podemos hacer?
Evitar que los ruidos que se generan en nuestros domicilios o emprendimientos no pasen a los vecinos.
Tener las aislaciones acústicas necesarias para que la actividad que nos propongamos no afecte a terceros.
Ser consientes en el uso sólo necesario de bocinas, tanto en intensidad como en duración.
Evitar situaciones ruidosas que por molestias a otros nos puedan causar un problema posterior.
En empresas, contar con elementos de aislación acústica personal o crear espacios de trabajo aislado de ruidos molestos con barreras acústicas aislantes.
El uso descontrolado de pirotecnia, afecta a muchos seres vivos, en especial a mascotas, y la experiencia deja claro que bajo determinadas situaciones a muy pocos les interesa las afecciones a personas y animales.
Por ruido se puede perder el sueño, despertar a destiempo evitando el descanso adecuado y en consecuencia que afecte nuestra conducta de actividades diarias, la posible irritación, agresividad, más la pérdida de memoria y de concentración, entre otros efectos.
Pongámonos en el lugar del otro (del afectado) y demostremos que se puede vivir en armonía con nuestros semejantes y con la naturaleza como seres socialmente instruidos.

Intensidad del sonido
La intensidad del sonido se mide en decibelios (dB) y desde el silencio hasta el máximo de intensidad las medidas son:
0 – 10 dB: se trata de respiración tranquila.
10 – 20 dB: corresponde con el sonido tranquilo de los árboles.
30 – 40 dB: se refiere a hablar en voz baja.
40 – 50 dB: se trata del ruido de una conversación en voz alta.
50 – 60 dB: se trata del sonido de un bullicio de gente.
65 dB: es el límite de tolerancia al ruido.
70 – 80 dB: puede ser el ruido de un electrodoméstico, un tren, etc.
80 – 90 dB: corresponde con el ruido del tráfico de una ciudad.
90 – 100 dB: es el sonido de un taladro, un autobús, etc.
100 – 110 dB: se refiere al sonido de un concierto o una discoteca.
110 – 120 dB: ruido referido a un motor de aviación.
120 – 130 dB: sonido de un avión al despegar o al aterrizar.
130 – 140 dB: este nivel corresponde al umbral de dolor acústico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el límite superior deseable en los 70 dB.