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Londres
Existe un tratamiento efectivo para controlar la infección de VIH y existe un método que ayuda a prevenir el contagio, PrEP. Pero el virus responsable del sida, de trágica mortalidad en sus orígenes, no tenía lo que se considera una cura. Hasta ahora.
Los científicos lograron que una persona, identificada únicamente como “el paciente de Londres”, superase la infección de VIH. Es un éxito que llega después de 12 años de haber buscado repetir, sin lograrlo, el caso que en su momento se difundió como el del “paciente de Berlín”: alguien que logró vivir sin medicación luego de que su sistema inmunológico impidiera por sí mismo la reproducción del virus.
El nuevo estudio, que se publica en Nature, describe el caso como “una remisión de largo plazo”. Sin embargo, los expertos que se disponen a participar de la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, en Seattle, Estados Unidos, hablan de cura, con la advertencia de que es difícil definir la palabra por ahora, ya que el logro —posible, pero arduo— requiere más comprobaciones.
“Al obtener la remisión en un segundo paciente utilizando un enfoque similar, hemos mostrado que el paciente de Berlín no era una anomalía, y que en verdad fue el enfoque terapéutico lo que eliminó el VIH en estas dos personas”, dijo Ravindra Gupta, autor principal del nuevo trabajo. El investigador es profesor del Departamento de Infección y Sistema Inmunológico del University College de Londres. En el hallazgo participaron también la Universidad de Cambridge, el Imperial College de Londres e instituciones de España, Holanda y Singapur.

Tratamiento
La clave parece hallarse en el gen CCR5, que participa en la función de la proteína C-C quimiocina receptora de tipo 5. Como afecta el funcionamiento de los glóbulos blancos, es central para que el VIH pueda invadir los linfocitos T.
Gupta dijo a Reuters que su equipo se dispone a utilizar estos hallazgos para explorar nuevas estrategias potenciales para tratar el HIV. “Tenemos que entender si podemos quitar de en medio este receptor [el gen CCR5] en la gente que tiene VIH, lo cual podría ser posible con terapia genética”, detalló.
Hace poco la relación entre el CCR5 y el VIH tuvo resonancia internacional, cuando un científico chino intentó editar embriones humanos para inutilizar ese gen con el fin de crear bebés inmunes al virus. El caso, que está bajo investigación y fue criticado por su falta de preocupación ética, difundió un tema antes limitado a la comunidad científica.
Hace más de una década Timothy Ray Brown fue la primera persona funcionalmente curada de la infección y pudo dejar de tomar las medicinas anti retrovirales. Había recibido una ronda intensiva de quimioterapia y radiación, además de dos trasplantes de médula.

El caso Londres
El paciente de Londres no recibe drogas contra el VIH desde septiembre de 2017, según el nuevo estudio: es decir que su remisión ha sido prolongada, de un año y medio. Además de la infección que mina el sistema inmunológico, sufría el linfoma de Hodgkin.
En su caso, recibió un trasplante de células madre de médula ósea resistentes al virus. Provenían de un donante que tenía un error en el gen CCR5. Uno de los dos trasplante de médula que había recibido Brown, precisamente, tenía genes CCR5 fallidos.
El paciente de Londres se contagió de VIH en 2003 y en 2012 recibió el diagnóstico adicional de un linfoma de Hodgkin. En 2016 su estado llegó a tal gravedad que requirió un trasplante. “Realmente fue su última oportunidad de sobrevivir”, dijo Gupta a Reuters.

El caso Boston
Un grupo denominado en el nuevo trabajo como “pacientes de Boston” recibió trasplantes con genes CCR5 funcionales: si bien experimentaron notables reducciones en la carga de VIH, y pudieron vivir sin tratamiento durante meses, mostraron resultados transitorios. Eso reveló dos cosas: que el trasplante en sí mismo es importante para combatir el virus y que el gen fallido es necesario para que la cura sea duradera.
Una de las razones por las que el caso del paciente de Berlín no se logró reproducir con éxito durante 12 años es que la posibilidad de esos trasplantes es rara. En primer lugar los trasplantes de células madre son muy peligrosos, por lo cual es necesaria una razón clínica de gravedad, como el cáncer, para intentarlo. Dado que hay medicación para controlar el HIV, la infección sola no amerita someter a alguien a la ordalía que vivió Brown.
Pero si un factor agravante hace conveniente el trasplante, en segundo lugar está el problema de la compatibilidad necesaria entre donante y receptor. Y por último —lo más importante en este caso—, hace falta que el donante tenga dos copias fallidas del CCR5. Sólo el 10% de las personas de Europa occidental presentan esa mutación, llamada CCR5 delta 32, que confiere resistencia al VIH.
Durante estos años los científicos intentaron encontrar caminos para inhabilitar ese gen mediante otras tecnologías, entre ellas la edición genética CRISPR.