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Cañadón Seco
Con el sol puesto en lo alto del cielo patagónico, en un mediodía para atesorar, se conmemoró el 8 de marzo en la emblemática Plaza de la Mujer de Cañadón Seco dónde se rindió homenaje a través de reconocimientos a mujeres destacadas en un día de reflexión, emoción y lucha por la igualdad de género.
En una cálida ceremonia presidida por el presidente comunal Jorge Soloaga, una multitud de mujeres rodearon la Plaza de la Mujer, abrazando momentos de silencio, reflexión y reconocimientos que fueron engalanados con una chalina de color violeta que representa el abrigo y la protección en honor a las 129 costureras industriales que se declararon en huelga y fueron quemadas vivas en 1908.
Jorge Soloaga quien desde su gestión comunal reivindica la igualdad de género mantiene una impronta de homenajear a la mujer en su rol protagonismo “Es nuestra vocación generar un cambio profundo en nuestro vínculo con el valor esencial que tiene la mujer en el mundo, terminar con la cosificación, degradación y la violencia en todas sus formas, sobre todo cuando esta lleva a la muerte. Esta lucha es también un símbolo en Cañadón Seco y se encuentra reflejado en esta Plaza de la Mujer”.

Camino
Destacando las palabras de los soberanos, sostuvo la importancia de continuar en el camino de la lucha por la igualdad “Este día es especial, simbólico y muy fuerte, nos obliga a reflexionar sobre el largo camino recorrido desde el fondo de la historia por las mujeres en el mundo, un camino que no tiene otra cosa que la búsqueda fundamental de justicia, dignidad, igualdad y libertad”.
Más allá del homenaje, Soloaga enfatizó el pedido de perdón “por tanta injusticia de un mundo machista al cual pertenecemos, perdón por tantos arrebatos, por tanta marginación y expulsión.
La lucha incansable de las mujeres en el mundo para poner el acento en dar por terminado este capítulo nefasto en la historia de la humanidad jamás debe terminar”. Sosteniendo, como en cada acción, a partir de su responsabilidad institucional de impulsar reivindicación de derechos, respeto y gratitud.
Agradeciendo el legado perpetuo de la mujer en el mundo “Doy las gracias a las mujeres que tanto nos brindan.
A la mujer de hoy, de ayer y las de siempre, en la vida política, a las que nos protegen, a las que nos enseñan, nos curan, a nuestras compañeras de la vida, a todas nuestro reconocimiento, respeto y nuestro pedido al Padre eterno que les brinde su bendición”.