Para el Partido Obrero, crecen los contagios en Santa Cruz: tres razones y más para no echarle la culpa a los pibes.

Caleta Olivia
La curva de contagios de Covid 19 en Santa Cruz se ha disparado en forma alarmante en el lapso del último mes. Hemos escuchado a los funcionarios municipales y del Ministerio de Salud de la Provincia, sumarse al coro de quienes acusan a la juventud por los «desbordes» de nuevos casos, indicaron a través de un comunicado de prensa del Partido Obrero.

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Según las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud, la zona norte de la provincia es el sector donde la curva ha crecido con más virulencia. Bastarían 3 datos para desmentir el «relato oficial» que intenta culpar a la juventud por la extensión de la Pandemia.
Después de meses de reiterados pedidos, el Ministerio de Salud autorizó el ingreso de 10 mil test que traía el camión sanitario del Sindicato Petrolero. A partir de realizar los testeos en la zona petrolera, se fueron detectando centenares de nuevos casos.
Ello demuestra la inoperancia del Gobierno del intendente José Carambia de Las Heras y de la gobernadora Alicia Kirchner, que por un lado no gestionaron el Plan Detectar a nivel nacional, y por el otro, el capricho de la mandataria provincial de no autorizar el Camión Sanitario por la «interna» del Frente de Todos. Aquí queda claro que no había más contagios por la sencilla razón que no se testeaba.

Agua
Como es de público conocimiento, desde el 22 de diciembre hay barrios enteros que no reciben agua por red en Caleta Olivia. No es intención de esta nota volver a describir la crisis hídrica de la ciudad que lleva 7 años en emergencia, sino recordar que la primera recomendación sanitaria para prevenir el Covid 19 es el lavado de manos, la higiene personal, y el lavado a conciencia de la ropa y los elementos de cocina.
En este caso, la responsabilidad absoluta del crecimiento de contagios no puede atribuirse a los jóvenes sino a las autoridades de Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE).

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Cuenca
En la cuenca carbonífera, en la otra punta de la provincia los vecinos de los barrios altos de 28 de Noviembre muestran una gran preocupación porque se suman día a día pacientes con Covid positivo.
En el vaciadero Municipal ubicado en el corazón del barrio se puede observar a simple vista que la prevención de la salud y bioseguridad no existe ya que no se diferencia residuos peligrosos o patógenos de los domiciliarios.
Los vecinos denuncian que no existe una recolección diferida o alterna de los residuos de pacientes con Covid positivo. Tampoco una disposición final diferenciada y controlada enunciada en «Recomendaciones para la gestión de residuos domiciliarios de pacientes en cuarentena» del Gobierno de la Nación, más allá de la falta de elementos de protección personal para los trabajadores que debe manipular dichos residuos.
Muy peligroso es además observar la presencia de adultos, niños, animales (perros, caballos, aves) removiendo los residuos. Destacando que en la mayoría de los casos es para encontrar algo de utilidad o necesidad de culminar en ocasiones las precarias viviendas.

Otra vez los casinos
El Gobierno Provincial acaba de autorizar nuevamente el funcionamiento del Casino en El Calafate y Río Gallegos. Abren en medio de la situación más crítica desde el punto de vista epidemiológico, una actividad donde mayoritariamente van personas adultas. Tal vez algunos entiendan que esta es una actividad «esencial» mientras siguen cerrados cines, teatros y salas culturales.
En el caso de El Calafate, una ciudad con circulación comunitaria del virus, está clarísimo que habrá contagios cruzados de turistas a residentes y viceversa, lo que hará aumentar el número de casos activos y someterá al sistema de salud a la posibilidad de un colapso.
Las estadísticas reflejaran el mes próximo las consecuencias sanitarias de esta decisión.

Petroleras y mineras: ¿Un Estado dentro del Estado?
Por otra parte no caben dudas de que la circulación intraprovincial originada por la intensa actividad petrolera y minera fue la causante del explosivo aumento de casos en el flanco norte. Resulta demasiado evidente que las operadoras privilegian la continuidad de las explotaciones por sobre la salud de sus empleados y de las propias poblaciones y comunidades. Cada empresa funciona como un Estado dentro del Estado y tiene la potestad para ejercer la «autoridad sanitaria» dentro de sus propios yacimientos en ausencia del Ministerio de Salud y Ambiente que deja hacer a cada operadora de acuerdo a su conveniencia.
El resultado es el esperable: trabajadores mineros y petroleros que suben desde los pueblos a los yacimientos y desde estos regresan a sus comunidades posibilitando una dispersión territorial del virus y dando continuidad a la cadena de contagios. Es necesario subrayar que cada emprendimiento minero tiene su propia unidad de atención médica a cargo de empresas de salud privadas tercerizadas, cuya prioridad es garantizar la rentabilidad de las compañías sin pérdida de días de operación.
Lo sucedido en las localidades de Perito Moreno y Puerto San Julián en noviembre es elocuente. Algo muy similar sucede con la actividad petrolera, que está afectando en forma directa a las ciudades de Las Heras, Pico Truncado y Caleta Olivia
La conclusión es simple, no le echen la culpa a la juventud. La principal responsabilidad en los contagios es del propio Estado.

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