Se instaló el primer sismógrafo y se inició con el relevamiento de información

A partir de un trabajo conjunto entre la Provincia y el Instituto Nacional de Prevención Sísmica se emplazó una estación sismológica de rápido despliegue en cercanías de El Calafate, la cual tiene comunicación permanente con el laboratorio de la sede central del Instituto, permitiendo detectar eventuales señales sísmicas.
Días atrás en la ciudad de El Calafate el gobierno de Santa Cruz junto con autoridades del Municipio de dicha ciudad e integrantes del Instituto Nacional de Prevención Sísmica con sede en San Juan llevaron adelante una mesa de trabajo con el objeto de diagramar una agenda en cuanto a prevención y evaluación de la situación en la zona, tras los movimientos telúricos registrados la semana pasada.
Fruto de esto, el lunes se concretó la instalación del primer sismógrafo, el cual se encuentra situado a unos 30 kilómetros al noroeste de El Calafate.

Sismgrafo El Calafate 3

«Se logró el primer propósito que nos habíamos establecido y en el día de ayer se empezó a transmitir en forma permanente, durante las 24 horas, información de las lecturas al INPRES», informó Diego Farías, titular de Protección Civil. Cabe recordar que, a lo largo de siete días, el equipo del Instituto Nacional desarrollará una importante agenda que también incluye reuniones, y capacitaciones.
En este sentido detalló que «gracias a esas lecturas ya se detectaron dos sismos que no fueron percibidos en localidad alguna de la zona sur, y ahí está la importancia de contar con este tipo de tecnología, la cual permite que especialistas puedan empezar a interpretar y conocer el comportamiento de esta amenaza que tenemos en nuestro territorio».

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Una vez recabada cierta información la provincia recibirá informes técnicos para poder conocer en detalle la situación y así trabajar en políticas de desarrollo sostenible de las comunidades.
Por último, Farías recalcó que «siempre estamos en una zona con amenaza natural como es la de los sismos, que hoy puede ser conocida en detalle, y nosotros como comunidad debemos aprender a convivir con ella, preparándonos para saber cómo actuar en caso que se haga presente y que se genere un escenario de riesgo. Si nos preparamos disminuimos la vulnerabilidad y por ende el riesgo».