Por Karin Hiebaum
Corresponsal Internacional

La mayor parte del año, Davos es un resort de esquí.

El Foro Social Mundial comenzó ayer en Ciudad de México con una marcha por el Día del Trabajo y varias actividades. Entre otras cosas, el evento ofrece talleres, debates y seminarios sobre temas sociales como los derechos humanos, la igualdad, la democracia y el cambio climático, así como contra la guerra y el racismo, hasta el 6 de mayo. Parte de ella puede seguirse en directo por Internet.
El Foro se fundó en Porto Alegre (Brasil) en 2001 como movimiento contrario al Foro Económico Mundial de Davos. Hasta ahora, los participantes -en su mayoría representantes de organizaciones no gubernamentales- se han reunido principalmente en países de América Latina, Asia y África. Brasil ya ha acogido el evento en varias ocasiones.

¿Qué es el Foro Económico Mundial?
Lanzado en 1971, el Foro tiene como objetivo “mejorar el estado del mundo”.

Algunos de los principales empresarios y políticos del mundo, además de varias celebridades, se reunirán esta semana en Davos, Suiza, para el Foro Económico Mundial.

Muchos aprovechan el evento para celebrar reuniones privadas sobre temas como la inversión en sus países, y también como una oportunidad para hacer negocios.
Las figuras de alto perfil a menudo lo usan para influir en la agenda global, como por ejemplo hizo el año pasado el príncipe William con su discurso sobre salud mental, o las advertencias severas de David Attenborough sobre el medio ambiente.

¿Quién asiste a Davos?
El Foro de Davos generalmente atrae a unas 3.000 personas, aproximadamente un tercio de ellas del sector de los negocios. Para ir, debes ser invitado -en cuyo caso el evento es gratuito- o ser miembro del Foro, que puede costar unos US$625.000.
Al evento asisten líderes mundiales, figuras clave de Naciones Unidas y la Unión Europea y los jefes de grandes empresas como Coca-Cola, Goldman Sachs e IBM.
Entre los invitados habituales se encuentran el multimillonario George Soros, el ex primer ministro británico Tony Blair, el jefe de Facebook Mark Zuckerberg y el cantante de U2, Bono.

¿Davos es elitista?

Hasta el colapso financiero de 2008, asistir a Davos se consideraba imprescindible.
Cómo Davos pasó de ser un pueblo sanatorio de Suiza a uno de los epicentros de la economía global
Pero los críticos sugieren que es un símbolo de la “élite global”, de la que algunos representantes fueron responsables de esa crisis.
El año pasado, el editor general de la revista Time, Anand Giridharadas, describió Davos como “una reunión familiar para las personas que rompieron el mundo moderno”.

Incluso entre los asistentes, no todos tienen el mismo nivel de acceso. Las insignias de colores determinan quién se codea con quién.
Los invitados de más alto perfil reciben una insignia blanca con un holograma, que les da acceso a todas partes. En el otro extremo, un distintivo de “hotel” significa que no puede ingresar al centro de conferencias.
La cumbre está dominada por los hombres y el término “Davos Man” (Hombre Davos) se convirtió en un apodo para el tipo de hombre rico y de élite que generalmente acude a la cita.
El año pasado, el 22% de los participantes de Davos fueron mujeres, frente al 17% de 2015.
La elegante ubicación de la cumbre, los helicópteros privados sobrevolando el lugar y una gran variedad de lujosas fiestas contribuyen a la consideración del evento como exclusivo.
Pero el Fondo Económico Mundial argumenta que simplemente está interesado en reunir a los líderes por el bien común.
“Las élites siempre están un poco desconectadas, esa es su naturaleza, pero es imposible tener un mundo sin ellas. También es vital que estas personas se reúnan regularmente y sepan qué está pensando el otro”, dijo Martin Wolf, el principal comentarista de economía del Financial Times.

¿Qué ha logrado Davos?
Muchas empresas utilizan el evento para hacer promesas clave sobre temas como la sostenibilidad o para mejorar la diversidad.
Pero la conferencia también se anotó algunos logros reales.
En 1988, los entonces primeros ministros de Turquía, Turgut Özal, y de Grecia, Andreas Papandreou, restablecieron en Davos las relaciones entre ambos países, que estaban al borde de la guerra.
Y en el año 2000, la Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI) lo utilizó para lanzar programas para inmunizar a millones de niños.