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“La duda era quien iba a invertir, con este escenario económico en una zona franca, y el principal concesionario de autos en Río Gallegos es la familia Costa”, explicó con claridad la periodista Lucía Salinas mientras la noticia de la posibilidad de acceder a vehículos sin impuestos en Santa Cruz se dio a conocer. Fue en el programa periodístico “Solo Una Vuelta Más” (TN), conducido por Diego Sehinkman, quien cerró el comentario diciendo: “Es un negociado”. Fue una síntesis perfecta de lo que ocurre por estas horas en nuestra provincia, mientras se dirimen las “sociedades” electorales para ir a las elecciones del 13 de agosto que definirán quien gobernará por los próximos cuatro años Santa Cruz.
No se trata solo de hipótesis o de suposiciones, la realidad es que las “jugadas” de cada sector no se miden solo por las declaraciones políticas sino por las acciones concretas de los “interesados”; pese a que muchas veces el público, los vecinos – los votantes – desconocen los trasfondos.
No es un secreto que el kirchnerismo está doblemente preocupado: sabe que la gente está “harta del régimen K” (lo dicen las encuestas de opinión) y esto podría ser definitorio de su performance en las urnas, y por otro lado la oposición podría capitalizar este “enojo” social.
Por eso, la aparición sorpresiva del “plan autito” como se lo denomina equiparándolo a la idea de Máximo Kirchner que se puso en práctica en la última elección y que se denominó “plan platita – nombre que el mismo gobierno definió a reparto de efectivo entre beneficiarios de planes sociales y trabajadores autónomos que se inscribieron para recibir la tan necesaria ayuda económica – tiene un componente electoral claro y un objetivo político.
Se trata de un “beneficio” que aparenta ser conveniente para los santacruceños, pero que demuestra además la subestimación que el gobierno tiene de los habitantes de Santa Cruz. Si ya no alcanza con repartir heladeras, cocinas o muebles; como habitualmente hace el kirchnerismo en cada elección; ahora “les damos autos baratos”, parece ser el razonamiento.
Pero hasta aquí el análisis superficial, o al menos el que se ve a simple vista cuando se ofrecen estás dadivas. Toda esta “movida” tiene un origen un poco más complejo y a la vez maquiavélico. Se trata de “astucia” política; o al menos así lo entiende Cristina y sus socios.
Aunque muchos hablaron del tema, fue el periodista y analista político Marcelo Longobardi (Radio Rivadavia) quien lo expuso de manera más clara: Sergio Massa parece dispuesto a arrimarle buenas noticias a la familia Kirchner, y más aún, cuando ese souvenir se paga con plata ajena. A partir de hoy, cada familia que acredite residencia en Santa Cruz podrá comprar un auto o una camioneta cero kilómetros, sin impuestos. Algo así como el “plan autito” acotado a un distrito clave en la estructura política del kirchnerismo y que por estos días estaba comprometido electoralmente”, sintetizó.
Hasta aquí la visión de un periodista de Buenos Aires que analiza al país desde la capital. Pero quienes conocen el escenario provincial saben que en cada acción del gobierno K, todo tiene que ver con un “negocio”, muchas veces se cobre en efectivo y otras con favores. Y es que nada es gratis en la política, según la mirada de la familia Kirchner. Lo que mencionó Longobardi, respecto al “escenario comprometido”, se refiera a la posibilidad que existió hasta la semana pasada de un “frente opositor amplio”, que sin dudas tenía todas las posibilidades de “destronar” al oficialismo después de más de 30 años en el poder. pero esta posibilidad quedó abortada por la negativa de la cúpula radical. Las pruebas están a la vista, y costaba mucho entender por qué el Frente Cambia Santa Cruz, se arriesgaba a “jugar a perder” – como sintetiza el título principal de la edición impresa de Mas Prensa- cuando con el dialogo y un acuerdo programático que sumara a otros sectores como el caso del partido SER, podrían haber definido una elección semanas sin problemas.
La respuesta no hay que buscarla sólo en el aspecto de las apetencias personales, o incluso de las poco creíbles declaraciones de principios de Cambia Santa Cruz que rechaza al dirigente petrolero Claudio Vidal, pero suma a su frente al “massismo” con el Frente Renovador.

¿A quién beneficia una oposición dividida?

Para entender el nuevo escenario electora de Santa Cruz, con una oposición dividida en dos frentes, que únicamente le conviene al Kirchnerismo, hay que revisar que pasó desde que la Convención Radical reclamó sumar a SER y al pedido de Encuentro Ciudadano y el PRO, para que se abriera el “dialogo” y con “consenso” para un “programa” en común.
El pasado sábado, cuando el Comité provincia presentó un amparo judicial para que el fuero federal impidiera la realización de una nueva Convención Radical que aparentemente contaba con los votos necesarios para adherir a la propuesta de los afiliados del interior además del PRO y Encuentro Ciudadano, sorprendió la celeridad con la que se emitió una resolución que destruía la posibilidad de un acuerdo opositor amplio. De este modo, quienes ganaron la pulseada en la UCR, fueron Roxana Reyes que pretender ser la “única” candidata del espacio Cambia Santa Cruz, y su jefe político Eduardo Costa. Tal vez por eso la medida generó una ola de renuncias en el partido.
Luego se supo quién era el autor del “fallo exprés” y todo quedó un poco más claro. Fue Claudio Marcelo Vázquez, el titular del Juzgado Federal I de Río Gallegos, más conocido como “el juez gomero” ya que el único antecedente profesional que tenía cuando lo impulsó Cristina Kirchner desde la presidencia era haber sido abogado empleado en la casa de neumáticos Firestone/Bridgestone. Fue en 2015 cuando la ahora vicepresidente, ordenó a los representantes del oficialismo en el Consejo de la Magistratura que colocaran a Vázquez como juez subrogante en la Cámara Federal de Casación Penal, en reemplazo de Luis María Cabral, quien estaba por fallar sobre la inconstitucionalidad del memorándum con Irán; sin dudas una causa que preocupaba sobremanera a Cristina, y por el cual el fiscal Alberto Nisman dio la vida. ¿A quién le caben dudas?
Este Juez no hizo pie en Casación, pero “consiguió” trabajo en el Municipio de Almirante Brown donde el La Cámpora tiene “territorialidad” como se dice cuando es controlado por un espacio político. De allí llegó a Santa Cruz y para sentarse en el sillón de Juez Federal. A la vista, demasiadas coincidencias institucionales y políticas. Esta es información comprobable y que permite entender porque rápidamente se disolvieron “judicialmente” las posibilidades de un acuerdo opositor.

Negocios y política

Pero como en todo accionar “K”, falta el factor “plata”; y es aquí donde el “Plan Autito” abre otro interrogante: ¿cuantos santacruceños podrían tener entre 35.000 o 56.000 dólares para comprar un auto importado? Vale mencionar que es condición de los productos ofrecidos en Zona Franca, que sean ingresados al país importación.
Por otra parte, es falaz la promoción de “libre de impuestos” ya que “estarán eximidos de pagar los aranceles aduaneros, el IVA, Bienes Personales y todo otro tipo de impuestos internos. Eso sí: la provincia de Santa Cruz se aseguró que se mantenga el impuesto a los Ingresos Brutos que cobra el gobierno local. Algo así como emular dicho popular que reza: “Con la mía, no”, señaló Diego Cabot, el periodista de investigación que sacó a la luz el “Caso Cuadernos” y que en el caso del Plan Platita fue el primero en exponerlo.
Es aquí, donde la afirmación de Lucia Salinas cobra importancia: ¿a quién le sirve este negocio de autos importados?
La respuesta es al único “grupo económico” con la capacidad financiera en el rubro a nivel provincial. Salinas da la respuesta: es Costa.
En medio de un escenario electoral difícil para el Kirchner ismo, aparentemente volvieron a aplicar la lógica de: “favor con favor se paga”.