Ecosistemas digitales, inteligencia artificial y futuros inciertos

Meelis Kitsing

Resumen

Este artículo analiza el papel de la inteligencia artificial, las plataformas digitales y los ecosistemas digitales en la economía política contemporánea. Se argumenta en contra de narrativas simplificadoras, tanto tecno-optimistas como tecno-pesimistas, y se enfatiza la importancia de la incertidumbre, el contexto institucional y las consecuencias no intencionadas. A partir de ejemplos del desarrollo digital de Estonia, de la dinámica de las plataformas (como Skype) y de los debates actuales sobre regulación de la IA, el artículo pone de relieve las limitaciones de los marcos regulatorios y sectoriales tradicionales. El análisis concluye defendiendo la planificación por escenarios como un enfoque más robusto para pensar el futuro de la IA y de los ecosistemas digitales.


1. Introducción: más allá del tecno-optimismo y el tecno-pesimismo

Los debates sobre la inteligencia artificial y las tecnologías digitales suelen estar dominados por posiciones polarizadas: o bien se presentan como motores de progreso ilimitado, o bien como fuentes de disrupción y riesgo existencial. En este trabajo sostengo que esta dicotomía es analíticamente insuficiente. El optimismo tecnológico, por sí solo, dice poco si no se examinan también las consecuencias económicas, sociales y políticas del cambio tecnológico.

En el caso de la IA, es posible ser optimista respecto a sus capacidades técnicas y, al mismo tiempo, crítico o escéptico respecto a sus efectos a largo plazo. Para comprender estos efectos es necesario situar la tecnología en sus instituciones, marcos regulatorios y ecosistemas.


2. Tecnología, trabajo y complementariedad

Desde una perspectiva económica, el debate sobre la IA retoma la distinción clásica entre complementariedad y sustitución del trabajo humano. En muchos entornos políticos y empresariales —en particular en el sector financiero y en la política digital de Estonia— la IA se concibe principalmente como complementaria: una herramienta para aumentar la productividad humana.

Las iniciativas estatales de IA en Estonia se inscriben en una tradición de optimismo digital que se remonta a los años noventa. Sin embargo, sería un error ignorar los posibles efectos negativos del desarrollo tecnológico. Estos incluyen perturbaciones en los mercados laborales, desempleo tecnológico y, a más largo plazo, impactos profundos sobre la sociedad y la condición humana. Estas preocupaciones han sido expresadas también por empresarios tecnológicos estonios como Jaan Tallinn.


3. Universidades, emprendimiento y plataformas

La estrecha relación entre universidades, emprendimiento y ecosistemas digitales se ilustra mediante ejemplos de antiguos estudiantes que han fundado empresas tecnológicas exitosas. Entre ellas se encuentran empresas business-to-business que alcanzaron el estatus de unicornio, así como start-ups posteriormente adquiridas por grandes plataformas globales como Netflix.

Estas historias reflejan, por un lado, el valor de la inversión a largo plazo en talento y conocimiento; pero, por otro, ponen de relieve la concentración de poder en manos de grandes plataformas, que suelen capturar el valor generado por innovaciones periféricas.


4. El “efecto Skype” y los spillovers del ecosistema

El caso de Skype resulta especialmente ilustrativo. Aunque Skype ya no existe como producto independiente, su legado —el denominado “efecto Skype”— sigue vivo. Skype generó talento, redes, capital y aprendizaje que alimentaron el ecosistema emprendedor estonio durante décadas.

Este ejemplo muestra que el valor de las empresas digitales no reside únicamente en el producto final, sino también en los efectos indirectos y de largo plazo que producen sobre los ecosistemas económicos.


5. Plataformas, efectos de red y creación de valor

Una distinción clave del análisis es la que existe entre empresas digitales y plataformas digitales. No todas las empresas digitales son plataformas. Las plataformas se caracterizan por efectos de red, modularidad y complementariedades, y permiten que otras empresas —e incluso otras plataformas— se construyan sobre ellas.

Estas dinámicas explican por qué los mercados digitales tienden a la concentración y por qué son frecuentes los resultados de tipo winner-takes-most. Las clasificaciones sectoriales tradicionales resultan cada vez menos adecuadas, como muestran empresas de robótica como Starship Technologies o Milrem Robotics, que combinan manufactura, software, servicios y lógicas de plataforma.


6. Ecosistemas: diseño versus emergencia

Desde un punto de vista teórico, el artículo distingue entre sistemas de creación de valor jerárquicosbasados en el mercado y basados en ecosistemas. Los ecosistemas constituyen una forma intermedia: no son ni completamente planificados ni puramente mercantiles.

Mientras que gran parte de la literatura gerencial concibe los ecosistemas como estructuras diseñables, una perspectiva más hayekiana los entiende como formas de orden espontáneo, resultado de acciones descentralizadas y consecuencias no intencionadas. El desarrollo digital de Estonia se explica mejor desde esta lógica emergente que como resultado de una planificación centralizada.


7. Regulación de la IA, geopolítica e incertidumbre

La gobernanza de la IA introduce un nivel adicional de complejidad. Las trayectorias regulatorias son inciertas y están condicionadas por la política interna, las estructuras federales (como en Estados Unidos) y la competencia geopolítica entre la UE, Estados Unidos y China. La regulación se enfrenta a un objetivo móvil, ya que los ciclos tecnológicos avanzan más rápido que los marcos legales, generando efectos imprevistos.


8. Planificación por escenarios y futuros abiertos

Ante esta incertidumbre, el artículo defiende la planificación por escenarios frente a la predicción lineal. La planificación por escenarios no busca anticipar un único futuro, sino explorar múltiples trayectorias plausiblesresultantes de la interacción entre tecnología, regulación, instituciones y economía política.

Este enfoque, desarrollado con mayor profundidad en The Political Economy of Digital Ecosystems: Scenario Planning for Alternative Futures, resulta especialmente adecuado para la gobernanza de la IA, ya que permite mantener flexibilidad analítica y capacidad de adaptación.


9. Conclusión

El argumento central de este trabajo es que el futuro de la inteligencia artificial y de los ecosistemas digitales no puede entenderse únicamente a partir del progreso tecnológico. Depende de las instituciones, de las decisiones políticas y de la forma en que los ecosistemas emergen y evolucionan. Más que buscar predicciones precisas, debemos fortalecer nuestra capacidad para pensar sistemáticamente la incertidumbre, reconocer futuros alternativos y diseñar instituciones resilientes.


Biografía del autor

Meelis Kitsing es rector y profesor de Economía Política en la Estonian Business School. Ha ocupado cargos de alto nivel en el gobierno de Estonia y en el Centro de Prospectiva del Parlamento estonio. Su investigación se centra en la economía política de los ecosistemas digitales, la gobernanza de la innovación y la planificación por escenarios. Es autor del libro The Political Economy of Digital Ecosystems: Scenario Planning for Alternative Futures.


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