
La llegada de Javier Milei a la presidencia en diciembre de 2023 marcó un punto de inflexión en la política argentina. Su perfil de outsider, su discurso disruptivo y su programa económico radical generaron expectativas de transformación profunda, pero también tensiones sociales e institucionales. A más de dos años de gestión, el país atraviesa un escenario complejo donde conviven logros económicos, deterioro institucional y un tejido social en tensión.
🏛️ 1. Transformaciones institucionales y tensiones democráticas
Diversos organismos internacionales han señalado que el gobierno de Milei ha puesto a prueba el funcionamiento del Estado de Derecho. Según un informe de Human Rights Watch, el Ejecutivo ha impulsado medidas que obstaculizan la libertad de reunión, con episodios de represión en protestas sociales y un uso “indiscriminado e imprudente” de la fuerza pública. También se registraron intentos de evadir los controles constitucionales, como el decreto para nombrar jueces de la Corte Suprema sin intervención del Senado, lo que generó fuertes cuestionamientos institucionales. Resumen Latinoamericano
Estas tensiones se suman a un clima político confrontativo, donde el gobierno mantiene una relación áspera con la prensa y con sectores opositores, y donde el Congreso —donde Milei no tiene mayoría— se ha convertido en un espacio clave de disputa.
💰 2. Economía: logros en inflación, pero con costos sociales
El eje central del programa de Milei ha sido el ajuste fiscal y la estabilización macroeconómica. En este terreno, el gobierno exhibe resultados contundentes:
- La inflación anual cayó del 211% al 30% en dos años.
- El riesgo país se redujo a un tercio, facilitando el regreso al mercado de capitales.
- Se eliminaron restricciones cambiarias y se mantuvo un peso fuerte para contener precios. EL PAÍS
Sin embargo, estos avances se lograron mediante un ajuste muy severo: paralización de obra pública, despidos en el sector estatal, congelamiento de salarios y recortes en programas sociales. El consumo interno se desplomó y muchas industrias cerraron o redujeron actividad.
Aunque la pobreza comenzó a descender tras la baja de la inflación, amplios sectores de clase media y trabajadores informales siguen enfrentando una pérdida significativa de poder adquisitivo. EL PAÍS
👥 3. Clima social: preocupación persistente y malestar acumulado
Las encuestas recientes muestran que, aunque la imagen de Milei se ha recuperado parcialmente, la pobreza y el desempleo siguen siendo las principales preocupaciones de la ciudadanía. La sociedad percibe que el ajuste golpea con más fuerza a los sectores vulnerables, y que la recuperación económica aún no se traduce en mejoras cotidianas. El Cronista
La combinación de recortes, conflictividad institucional y un discurso presidencial confrontativo ha generado un clima social tenso, con protestas frecuentes y un debate público polarizado.
🔮 4. ¿Qué tendría que cambiar en Argentina?
Para avanzar hacia un escenario más estable y sostenible, varios analistas coinciden en que Argentina necesita:
1. Reforzar la institucionalidad
- Respetar los mecanismos constitucionales en nombramientos y decisiones clave.
- Garantizar la libertad de expresión y de protesta pacífica.
- Reducir la confrontación política para facilitar acuerdos legislativos.
2. Equilibrar ajuste y protección social
- Mantener la disciplina fiscal sin desatender a los sectores más afectados.
- Impulsar políticas activas de empleo y formalización laboral.
- Reorientar el gasto hacia áreas estratégicas como educación, ciencia y tecnología.
3. Reactivar la economía real
- Incentivar la inversión productiva y la industria.
- Mejorar la competitividad sin depender exclusivamente del ajuste.
- Estabilizar el tipo de cambio sin comprometer reservas.
4. Construir consensos duraderos
Argentina necesita un acuerdo político amplio que trascienda gobiernos y permita sostener reformas estructurales sin generar rupturas sociales.
🧭 Conclusión
El gobierno de Javier Milei ha logrado avances significativos en materia macroeconómica, especialmente en la reducción de la inflación y el ordenamiento fiscal. Sin embargo, estos logros conviven con un deterioro institucional, tensiones sociales y un impacto desigual del ajuste.
El futuro de Argentina dependerá de su capacidad para equilibrar estabilidad económica, respeto institucional y cohesión social, tres pilares indispensables para un desarrollo sostenible.


