¿Qué le está pasando a la Argentina?

Argentina atraviesa una etapa crítica, no solo en lo económico y social, sino —y sobre todo— en lo **estratégico y soberano**. La posible intervención o cesión de control del Puerto de Ushuaia bajo el gobierno de Javier Milei, en sintonía con intereses de Estados Unidos y figuras como Donald Trump, enciende alarmas que no deberían ser ignoradas.

Ushuaia no es un puerto más

El Puerto de Ushuaia es una **pieza geopolítica clave**:

* Es la puerta de entrada a la Antártida.
* Tiene un rol central en la logística científica, comercial y militar del Atlántico Sur.
* Refuerza la posición argentina frente a Malvinas y a las potencias que disputan influencia en la región.

Cualquier intervención extranjera —directa o indirecta— no es una simple decisión administrativa: es una **definición de soberanía**.

Milei y la lógica de la entrega

El discurso libertario del actual gobierno sostiene que el Estado debe retirarse y dejar todo en manos del “mercado”. Pero en la práctica, esto se traduce en algo muy concreto:
👉 **Argentina renunciando a controlar sus activos estratégicos**.

Cuando el presidente se jacta de su alineamiento incondicional con Estados Unidos, cuando desprecia la diplomacia regional y cuando reduce la soberanía a un “concepto colectivista”, el resultado es este: **puertos, recursos y decisiones clave quedando en manos ajenas**.

Trump, Estados Unidos y el Atlántico Sur

Estados Unidos no actúa por simpatía ideológica. Actúa por **interés geopolítico**.

* Controlar o influir en Ushuaia significa presencia directa en la Antártida.
* Significa ventaja logística y militar en el sur del continente.
* Significa debilitar la posición argentina en futuras disputas territoriales.

Pensar que esto es una “alianza entre amigos” es una ingenuidad peligrosa.

¿Modernización o colonia del siglo XXI?

El gobierno vende estas decisiones como modernización, eficiencia y apertura al mundo. Pero la historia latinoamericana ya conoce ese guion:

> privatización hoy, dependencia mañana, pérdida de autonomía para siempre.

No hay país serio que entregue sus puertos estratégicos sin condiciones. No hay nación soberana que desprecie su posición geográfica como si fuera un estorbo.

 ¿Qué pasa Argentina?

Pasa que estamos discutiendo el precio del dólar mientras **regalamos el futuro**.
Pasa que se confunde libertad con sumisión.
Pasa que se gobierna para agradar a potencias extranjeras mientras se ajusta a la propia población.

La pregunta no es solo qué hace Milei.
La pregunta es **qué estamos dispuestos a tolerar como sociedad**.

Porque cuando se pierde la soberanía, no hay motosierra que la recupere.

Mag. Karin Silvina Hiebaum

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