
El presidente Javier Milei ha vuelto a poner en el centro del debate político y económico un modelo de los años noventa, evocando un período que muchos denominan “el paraíso perdido” de la economía argentina. Según Milei, el país debería alinearse con políticas de apertura, desregulación y liberalización, mientras sostiene que “hoy Argentina va a contramano del resto del planeta”.
Similitudes con Menem: apertura y mercado libre
Economistas y politólogos destacan ciertas similitudes entre el programa de Milei y las políticas aplicadas durante la presidencia de Carlos Menem (1989-1999):
- Privatizaciones masivas: Ambos gobiernos impulsan la venta de empresas públicas como forma de reducir el gasto estatal y atraer inversiones.
- Apertura comercial: Milei, al igual que Menem, defiende la integración de Argentina al mercado global mediante eliminación de barreras arancelarias y facilidades para la inversión extranjera.
- Liberalización financiera: La reducción del control sobre capitales y la promoción de un mercado más competitivo recuerdan las estrategias adoptadas en los noventa.
Según la economista Marina Dal Poggetto, “Milei busca recrear un entorno donde la eficiencia del mercado sea el motor principal, replicando la lógica de Menem pero en un contexto global diferente”.
Diferencias clave: contexto y herramientas
A pesar de las similitudes, expertos señalan diferencias importantes:
- Contexto internacional: Argentina de los noventa operaba en un mundo con menor competencia global y con los flujos financieros menos centralizados que hoy. Milei enfrenta un mercado internacional más complejo y globalizado, con nuevas potencias económicas y una interdependencia tecnológica mayor.
- Inflación y deuda: Mientras que en los noventa se logró estabilizar temporalmente la economía con la convertibilidad peso-dólar, Milei enfrenta una inflación estructural y un nivel de endeudamiento externo que hacen más difícil replicar aquellas medidas de forma directa.
- Estilo político y comunicación: A diferencia de Menem, Milei combina políticas económicas liberales con un estilo disruptivo y mediático, usando redes sociales y confrontación pública como herramientas centrales de su gobierno.
El politólogo Daniel Kerner apunta que “aunque el modelo recuerda a Menem, Milei lo aplica con un componente ideológico más fuerte, centrado en la reducción del Estado y la liberalización radical, algo que en los noventa se hizo de manera más pragmática y gradual”.
Riesgos y desafíos
El intento de replicar el “paraíso perdido” enfrenta desafíos importantes:
- Impacto social: La liberalización acelerada podría aumentar desigualdades y afectar a sectores sensibles, como trabajadores de empresas estatales y PyMEs locales.
- Aceptación política: La polarización en Argentina hace que las políticas inspiradas en los noventa encuentren resistencia tanto en sectores progresistas como en la oposición moderada.
- Sostenibilidad económica: Lograr estabilidad económica sin mecanismos de control estatal o regulaciones prudentes puede generar volatilidad y crisis financieras, algo que Milei deberá gestionar con cuidado.
Conclusión
El regreso a los años noventa no es solo un ejercicio nostálgico: para Milei, representa un modelo de eficiencia y apertura económica que, según él, Argentina debería retomar. Sin embargo, la combinación de contexto global distinto, tensiones internas y desafíos sociales hace que replicar aquel “paraíso perdido” sea un proyecto lleno de riesgos y controversias.


