
Causas institucionales, reorientación de la política económica y viabilidad política
Escrito por
MMag. Karin Silvina Hiebaum de Bauer, MBA
Resumen (Abstract)
El presente trabajo analiza las reformas económicas y de política de orden implementadas en la Argentina desde la asunción del presidente Javier Milei. El punto de partida es la premisa de que la persistente inestabilidad macroeconómica del país no puede explicarse principalmente por fallas de mercado, sino por distorsiones institucionales profundamente arraigadas, derivadas de una concepción intervencionista del Estado que se consolidó a lo largo de décadas. En este contexto, se examinan de manera sistemática las principales medidas adoptadas por el gobierno de Milei, en particular la consolidación fiscal, la desregulación, la eliminación de subsidios y la reorientación de la política monetaria.
El análisis se apoya en enfoques de la economía del orden, la economía institucional y la tradición austríaca. Se sostiene que la agenda reformista puede interpretarse como un intento de corregir señales de precios distorsionadas, limitar problemas de incentivos políticos y restablecer mecanismos de coordinación propios de una economía de mercado. Al mismo tiempo, el trabajo muestra que las reformas están asociadas a costos de ajuste significativos en el corto plazo, los cuales generan problemas de aceptación política y pueden poner en riesgo la estabilidad institucional del proyecto reformista.
La conclusión central es que el éxito de largo plazo de las reformas depende menos de su coherencia económica que de su anclaje político e institucional. Sin una estabilización duradera de las reglas de mercado, incluso un enfoque teóricamente consistente corre el riesgo de fracasar frente a dinámicas cíclicas de reversión política.
1. Introducción
La Argentina atraviesa desde hace décadas un estado de inestabilidad económica recurrente. Altas tasas de inflación, déficits fiscales crónicos, fuga de capitales y una pérdida sostenida de productividad caracterizan su entorno económico. Los intentos de reforma han sido, en muchos casos, inconsistentes o revertidos por razones políticas. En este contexto, la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023 representa un punto de inflexión significativo.
El gobierno de Milei impulsa una agenda de reformas que se posiciona explícitamente en contra de modelos económicos intervencionistas y que busca una redefinición profunda de las funciones del Estado. El objetivo de este trabajo no es evaluar dichas reformas desde una perspectiva normativa, sino analizarlas desde un enfoque de política de orden: ¿qué problemas institucionales se pretende corregir?, ¿qué efectos económicos pueden esperarse?, y ¿bajo qué condiciones el proyecto reformista puede resultar políticamente sostenible?
2. Antecedentes histórico-económicos de la Argentina
La evolución económica argentina ha estado marcada por ciclos reiterados de expansión, creciente intervención estatal y crisis subsiguientes. Desde la segunda mitad del siglo XX, la política económica se politizó progresivamente. Los déficits fiscales fueron financiados de manera recurrente a través de emisión monetaria, los controles de precios y de capital distorsionaron los mecanismos de mercado, y el Estado asumió un rol central como redistribuidor y empleador.
Este proceso generó una dependencia estructural de amplios sectores de la población respecto del Estado y erosionó la confianza en la moneda nacional. La inflación dejó de ser una anomalía para convertirse en una constante. Los intentos de reforma fracasaron, en muchos casos, por resistencia política o por una implementación institucionalmente inconsistente.
3. Fundamento ideológico y de política de orden del gobierno de Milei
La agenda reformista del gobierno de Milei se basa en un marco de política de orden claramente definido. Milei se remite explícitamente al liberalismo clásico y a la escuela austríaca de economía. Entre sus principales referentes se encuentran Friedrich August von Hayek, Ludwig von Mises y Milton Friedman.
Desde esta perspectiva, la inflación se interpreta como un fracaso institucional derivado del control político de la política monetaria y fiscal. En línea con la teoría hayekiana del conocimiento en la sociedad, se sostiene que la planificación centralizada genera déficits sistemáticos de información, los cuales se traducen en malas asignaciones de recursos y pérdidas de productividad.
El rol del Estado debería limitarse a la protección de los derechos de propiedad, el cumplimiento de los contratos y la seguridad interna. La coordinación económica debe realizarse principalmente a través de los mercados. La política social no se rechaza de forma absoluta, pero se evalúa críticamente en términos de incentivos y sostenibilidad fiscal.
4. Inicio de las reformas y estilo político
Inmediatamente después de asumir el cargo, el gobierno de Milei impulsó reformas profundas, en muchos casos mediante decretos. Esta estrategia refleja un estilo político deliberado, orientado a la velocidad y a la señalización. El objetivo fue quebrar expectativas, generar credibilidad frente a los mercados y sortear bloqueos institucionales.
Desde una perspectiva de política de orden, este enfoque puede interpretarse como una respuesta a un entorno institucional caracterizado por múltiples actores con poder de veto, parlamentos fragmentados y un fuerte sesgo a favor del statu quo. No obstante, esta estrategia incrementa el riesgo de polarización política.
5. Reformas fiscales
La consolidación fiscal constituye un eje central de la agenda reformista. Se redujeron de manera significativa los subsidios a la energía, el transporte y bienes básicos. El gasto público fue recortado y el empleo estatal, reducido.
Estas medidas buscan restablecer la credibilidad fiscal y limitar problemas de incentivos políticos. En el corto plazo, provocaron una pérdida de poder adquisitivo y un aumento de la pobreza; en el largo plazo, pretenden sentar las bases para expectativas estables y mayor inversión.
6. Política monetaria y lucha contra la inflación
El gobierno de Milei promueve una ruptura estricta con la financiación monetaria del déficit. El banco central debe ser, en la práctica, despolitizado. El control de la inflación se concibe como condición indispensable para cualquier recuperación económica.
Desde la óptica de la política de orden, esta prioridad es coherente, dado que la inflación tiene efectos particularmente regresivos y socava la coordinación de mercado. Los costos de corto plazo se aceptan explícitamente en favor de una estabilidad duradera.
7. Desregulación y apertura de mercados
Otro eje central es la desregulación amplia de la economía. Se eliminaron controles de precios, restricciones de acceso a mercados y cargas burocráticas. El objetivo es restablecer señales de precios funcionales y fomentar la inversión privada.
Estas medidas benefician especialmente a los sectores orientados a la exportación, aunque conllevan el riesgo de una reprimarización de la economía si no se acompañan de reformas institucionales complementarias.
8. Efectos sociales y costos de ajuste
Las reformas implican costos de ajuste significativos en el corto plazo. Los hogares de menores ingresos se ven particularmente afectados. Desde una perspectiva de política de orden, no se trata principalmente de “costos sociales”, sino de efectos distributivos intertemporales asociados a un cambio de sistema.
La viabilidad política de las reformas depende de que estos costos sean transitorios y comunicados de forma creíble.
9. Estabilidad institucional y gobernanza
Las reformas alteran el equilibrio de poder entre el Ejecutivo, el Legislativo y los grupos de interés. El Ejecutivo domina el proceso reformista, mientras que la deliberación parlamentaria pierde peso.
Esto puede interpretarse como una respuesta temporal a bloqueos institucionales, aunque conlleva riesgos a largo plazo para la estabilidad institucional y el Estado de derecho.
10. Inserción internacional
A nivel internacional, el rumbo reformista ha sido recibido de manera mayormente positiva por los mercados financieros. La relación con los organismos multilaterales es pragmática. En el contexto regional, la Argentina adopta una posición singular al apartarse del giro intervencionista predominante en América Latina.
11. Evaluación general y síntesis
Las reformas del gobierno de Milei constituyen un intento coherente, desde el punto de vista de la política de orden, de abordar las causas institucionales de la crisis estructural argentina. Su lógica económica es consistente, pero su sostenibilidad política permanece abierta.
El conflicto central reside en la tensión entre costos de ajuste a corto plazo y beneficios de estabilidad a largo plazo. Sin un anclaje institucional sólido, existe el riesgo de una reacción política que debilite el proyecto reformista.
12. Conclusión
La agenda reformista del gobierno de Milei pone de relieve que la libertad económica no puede establecerse únicamente mediante decisiones políticas, sino que requiere una estabilización institucional duradera. Las reformas de política de orden son, inevitablemente, proyectos políticos cuyo éxito depende de credibilidad, coherencia temporal y aceptación social.
Si se logra consolidar de forma permanente un marco de reglas de mercado, la Argentina podría encontrar una salida sostenible de su ciclo recurrente de crisis. De lo contrario, existe el riesgo de repetir patrones históricos ya conocidos.
Autora
MMag. Karin Silvina Hiebaum de Bauer, MBA
Psicóloga – Economista de empresa (MBA)
Periodista y editora
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