Artículo para exposición frente a – Austrian Economics Center

Introducción

En los últimos años, Argentina se ha convertido en un laboratorio económico observado con atención por académicos, inversores y centros de pensamiento. El gobierno de Javier Milei ha generado expectativas, debates y controversias, especialmente por su retórica liberal y su promesa de transformar de raíz un país marcado por décadas de inflación, déficit fiscal y deterioro institucional.

Sin embargo, para comprender la verdadera naturaleza de su política económica, es necesario distinguir entre discurso ideológico, instrumentos aplicados y resultados institucionales. La distancia entre estos tres planos es donde se juega la discusión central.

1. La política económica de Milei: entre el shock fiscal y la emergencia permanente

El gobierno ha impulsado un ajuste fiscal profundo, con el objetivo declarado de alcanzar superávit primario y financiero. Este enfoque se apoya en tres pilares:

  • Contracción del gasto público
  • Reperfilamiento de pasivos del Banco Central
  • Desregulación parcial de precios y mercados

Este programa se presenta como un giro hacia el liberalismo económico. Sin embargo, su implementación se desarrolla dentro de un marco que mantiene rasgos estructurales del modelo argentino:

  • fuerte centralización del poder ejecutivo
  • uso intensivo de decretos de necesidad y urgencia
  • reformas sin consenso legislativo amplio
  • ausencia de un plan institucional de largo plazo

Esto genera una tensión fundamental: el programa económico se inspira en ideas liberales, pero se ejecuta con herramientas típicas de un Estado hiperpresidencialista.

2. Las reformas más importantes del gobierno

A. Reforma fiscal

El ajuste fiscal es el eje del programa. Incluye:

  • reducción de subsidios
  • recorte de transferencias a provincias
  • licuación del gasto vía inflación previa
  • freno a la obra pública
  • reordenamiento del déficit cuasifiscal

Es una reforma de shock, pero no necesariamente una reforma institucional: no modifica reglas fiscales permanentes ni establece límites constitucionales al gasto.

B. Reforma monetaria

El gobierno plantea la eliminación del financiamiento monetario del déficit y la eventual competencia de monedas. Sin embargo:

  • el peso sigue siendo la moneda de curso legal
  • no existe un marco jurídico para la libre elección de moneda
  • la dolarización no está definida como política concreta
  • el Banco Central continúa operando bajo un esquema transitorio

Es decir: hay un cambio operativo, pero no un cambio institucional.

C. Reforma regulatoria

El DNU y la Ley Ómnibus buscan:

  • flexibilizar mercados
  • reducir regulaciones
  • abrir sectores a la competencia
  • modificar normas laborales y comerciales

Pero estas reformas dependen de decretos y no de consensos legislativos duraderos. Un sistema liberal requiere instituciones estables, no reformas sujetas a la volatilidad política.

3. ¿Es un programa liberal? La diferencia entre liberalismo y emergencia

El liberalismo clásico —incluyendo la tradición austríaca— se basa en:

  • Estado limitado
  • reglas claras y permanentes
  • respeto por la propiedad privada
  • estabilidad monetaria
  • competencia genuina
  • instituciones fuertes y predecibles

El programa actual, en cambio, se apoya en:

  • medidas de emergencia
  • hiperconcentración de decisiones
  • reformas por decreto
  • ausencia de un marco institucional estable
  • dependencia de la coyuntura fiscal

La diferencia es crucial:

Un programa liberal construye instituciones. Un programa de emergencia administra crisis.

Hoy Argentina está más cerca de lo segundo que de lo primero.

4. La paradoja de la moneda: liberalismo sin soberanía monetaria

El gobierno promueve la libre circulación de monedas extranjeras. Pero sin una reforma institucional profunda:

  • la economía opera en un sistema bimonetario de hecho
  • el peso pierde funciones sin ser reemplazado formalmente
  • el Estado pierde herramientas sin ganar credibilidad
  • el sistema financiero queda debilitado
  • el ahorro se fuga al exterior

La tradición liberal sostiene que la moneda debe ser estable, confiable y elegida por la gente, pero también que debe existir un marco institucional que garantice esa estabilidad.

Hoy Argentina tiene:

  • libertad parcial de elección
  • pero sin un sistema monetario alternativo consolidado
  • y sin un ancla institucional duradera

Es un terreno intermedio que genera incertidumbre.

5. El desafío pendiente: pasar del shock a las instituciones

El gobierno ha logrado:

  • reducir el déficit
  • contener la emisión
  • ordenar pasivos monetarios
  • desregular sectores específicos

Pero aún no ha logrado:

  • construir reglas fiscales permanentes
  • establecer un régimen monetario estable
  • fortalecer la independencia del Banco Central
  • generar consensos legislativos
  • crear un marco institucional duradero

La tradición liberal —y especialmente la austríaca— enfatiza que las instituciones importan más que las medidas. Sin instituciones, cualquier reforma es reversible.

Conclusión

Argentina atraviesa un experimento económico singular: un gobierno que se declara liberal, pero que opera en un entorno institucional frágil y con herramientas de emergencia. El desafío no es solo estabilizar la macroeconomía, sino construir un marco institucional que sobreviva a los gobiernos.

La diferencia entre un programa liberal y un programa de emergencia es simple:

El liberalismo crea reglas. La emergencia crea excepciones.

El futuro de Argentina dependerá de si el país logra transformar este shock inicial en un proceso institucional sólido, estable y previsible. Sin ese paso, ninguna reforma —por más ambiciosa que sea— podrá consolidarse.

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