
Por MMag. Karin Hiebaum de Bauer
La idea de que la dictadura argentina “empezó” en 1973 no es la versión clásica, pero sí es una interpretación histórica y teórica sólida, usada por muchos investigadores, juristas y organismos de derechos humanos. Para entenderla bien, hay que distinguir entre fecha formal y proceso histórico.
La versión tradicional (la fecha formal)
De manera institucional y jurídica, la última dictadura argentina comienza el 24 de marzo de 1976, con el golpe de Estado que derroca a Isabel Martínez de Perón e instala una Junta Militar. A partir de allí se suspenden la Constitución, el Congreso, los partidos políticos y se impone un régimen militar abierto.
Esta fecha es correcta desde el punto de vista legal y cronológico.
La interpretación alternativa: 1973 como inicio del proceso dictatorial
La tesis de que la dictadura comienza en 1973 no afirma que ya hubiera un gobierno militar, sino que sostiene que el terrorismo de Estado y la lógica dictatorial se ponen en marcha antes del golpe, bajo gobiernos constitucionales.
Esta interpretación se apoya en tres ejes: político, represivo y económico.
- El terrorismo de Estado comienza antes del golpe
Desde 1973–1974, el Estado argentino empieza a aplicar métodos ilegales y sistemáticos de represión, que luego serán profundizados por la dictadura.
Hechos clave:
Creación y actuación de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina)
Un grupo parapolicial organizado desde el Ministerio de Bienestar Social, bajo José López Rega.
La Triple A secuestró, torturó y asesinó a militantes políticos, sindicales, intelectuales y estudiantes.
Operaba con recursos estatales, protección policial y cobertura política.
Esto es central: no era violencia “descontrolada”, sino violencia organizada desde el Estado.
- La Doctrina de Seguridad Nacional ya estaba en marcha
Antes de 1976, las Fuerzas Armadas ya habían adoptado la Doctrina de Seguridad Nacional, impulsada por Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría.
Esta doctrina:
Definía al “enemigo” como interno (militantes, sindicalistas, opositores).
Justificaba la represión preventiva.
Consideraba legítimo el uso del terror para “reordenar” la sociedad.
El ejemplo más claro es el Operativo Independencia (1975), ordenado por un gobierno constitucional:
El Ejército recibió la orden de “aniquilar el accionar subversivo” en Tucumán.
Allí se instalaron los primeros centros clandestinos de detención.
Se aplicaron desapariciones forzadas antes del golpe.
Muchos represores luego activos en la dictadura se formaron y ensayaron allí.
- Continuidad represiva: no ruptura, sino profundización
Desde esta mirada, el golpe de 1976 no crea el terrorismo de Estado, sino que:
Lo centraliza
Lo sistematiza
Lo extiende a todo el país
Las prácticas ya existían:
Secuestros nocturnos
Tortura
Asesinatos encubiertos
Inteligencia ilegal
Listados de personas a eliminar
El golpe elimina los límites formales que aún existían (prensa, justicia, partidos) y permite que el plan se ejecute sin obstáculos.
- El proyecto económico también comienza antes
El modelo económico impuesto por la dictadura (financiarización, endeudamiento, destrucción industrial) no surge de la nada en 1976.
Desde 1973–1975:
Sectores empresarios, financieros y mediáticos presionan por un cambio estructural.
La represión funciona como condición necesaria para imponer ese modelo.
El terror no es un exceso: es una herramienta.
Por eso se habla de dictadura cívico-militar, no solo militar.
Conclusión: dos respuestas verdaderas, según el enfoque
Formalmente: la dictadura comienza el 24 de marzo de 1976.
Históricamente y políticamente: el proceso dictatorial y el terrorismo de Estado empiezan entre 1973 y 1975, bajo gobiernos constitucionales, y el golpe es su culminación.
Esta segunda lectura no relativiza el golpe: lo explica. Muestra que la dictadura no fue un accidente, sino el resultado de un proceso de violencia estatal creciente, legitimado por sectores del poder político, económico y militar.


