
Enfoque macroeconómico, institucional y social – Visión neutral
Por MMag. MBA Karin Hiebaum de Bauer
- Introducción general
El gobierno de Javier Milei representa un quiebre significativo respecto del enfoque económico predominante en Argentina durante las últimas décadas. Su programa se apoya en una visión liberal de la economía, con fuerte énfasis en el orden fiscal, la disciplina monetaria, la reducción del rol del Estado y la corrección de desequilibrios macroeconómicos considerados estructurales.
Este cambio de orientación ha producido resultados relevantes en el corto plazo, especialmente en materia fiscal y de inflación. Sin embargo, también ha puesto de manifiesto fragilidades históricas de la economía argentina y ha generado tensiones sociales, productivas e institucionales. Un análisis balanceado requiere evaluar tanto los avances logrados como los costos económicos, sociales y políticos del proceso de ajuste, así como su sostenibilidad en el mediano y largo plazo.
- Política macroeconómica: logros y fragilidades
2.1 Avances relevantes
Uno de los principales logros del gobierno ha sido la rápida corrección del desequilibrio fiscal. A través de un fuerte ajuste del gasto público, se alcanzó el equilibrio —e incluso superávit— fiscal en un período relativamente corto, algo inusual en la historia económica reciente del país.
Este ordenamiento fiscal estuvo acompañado por una política monetaria contractiva, que contribuyó a una marcada desaceleración de la inflación. Desde niveles cercanos al 300% anual, la inflación se redujo a valores significativamente menores, lo que mejoró la previsibilidad macroeconómica y permitió recomponer parcialmente las expectativas de los agentes económicos.
En conjunto, estas políticas enviaron una señal clara de disciplina macroeconómica, fortaleciendo la credibilidad del programa y sentando las bases para una eventual estabilización más duradera.
2.2 Fragilidades estructurales
A pesar de estos avances, el esquema macroeconómico presenta vulnerabilidades importantes. La acumulación de reservas internacionales sigue siendo limitada, lo que debilita la sostenibilidad del programa frente a shocks externos o internos. El equilibrio fiscal, en ausencia de un colchón de reservas adecuado, resulta frágil.
Además, la corrección macroeconómica se apoya en una fuerte contracción del consumo y de la actividad económica, con impactos significativos sobre el empleo, los ingresos reales y los niveles de pobreza. Esto plantea interrogantes sobre la viabilidad social y política del ajuste en el tiempo.
- Tipo de cambio real, sector externo y política antiinflacionaria
Un componente central del proceso de desinflación ha sido la política cambiaria, basada en un ritmo de devaluación inferior a la inflación doméstica. Este enfoque implica una apreciación del tipo de cambio real, que actúa como ancla nominal en el corto plazo.
Si bien esta estrategia contribuye a moderar los precios y a estabilizar expectativas, presenta riesgos relevantes:
Atraso cambiario: la apreciación real del peso reduce la competitividad del sector exportador y encarece los costos en dólares de la producción local, afectando al comercio exterior y a las economías regionales.
Apertura económica en contexto adverso: una mayor apertura comercial con un tipo de cambio real apreciado puede derivar en pérdida de tejido productivo y deterioro del balance externo, replicando experiencias históricas como la liberalización de fines de los años 70 bajo la gestión de Martínez de Hoz.
Presiones futuras sobre el mercado cambiario: sin mejoras sustanciales en productividad o ingresos sostenidos de capitales, el atraso cambiario tiende a generar tensiones en el mercado de cambios, especialmente en un contexto de escasez de reservas.
En este sentido, la política cambiaria constituye uno de los principales puntos de vulnerabilidad del esquema macroeconómico actual.
- Mercado laboral, informalidad y sistema tributario
El mercado laboral argentino continúa caracterizándose por altos niveles de informalidad, lo que limita la base contributiva, reduce la productividad y debilita la sostenibilidad del sistema previsional.
La carga tributaria sobre el empleo formal sigue siendo elevada, lo que incentiva la informalidad y desalienta la creación de empleo registrado. Si bien el gobierno ha impulsado algunas medidas de flexibilización laboral, no se observa aún una reforma integral comparable a las implementadas en otros países, como España durante el gobierno de Mariano Rajoy.
La ausencia de una reforma laboral estructural limita la capacidad del programa económico para generar empleo formal y crecimiento sostenido.
- Riesgo país, deuda y confianza financiera
A pesar del orden fiscal, el riesgo país se mantiene elevado en comparación con economías regionales similares. Con valores cercanos a los 500 puntos básicos, Argentina continúa enfrentando una prima de riesgo significativamente superior a la de países como Uruguay.
Este nivel de riesgo refleja desconfianza estructural, asociada al historial de defaults, la debilidad institucional y la falta de reservas. Como consecuencia, el acceso al financiamiento externo sigue siendo limitado, lo que obliga al programa económico a depender casi exclusivamente del ajuste interno y del superávit comercial.
- Política cambiaria y persistencia del cepo
El gobierno ha avanzado en una flexibilización parcial del cepo cambiario para personas físicas. Sin embargo, las restricciones para el sector corporativo continúan vigentes, afectando inversiones, comercio exterior y planificación financiera.
La persistencia de controles cambiarios constituye una anomalía en economías de mercado y refleja una inconsistencia entre el discurso liberal y la práctica económica. Su causa estructural es la escasez de reservas y la fragilidad externa, lo que limita el margen de maniobra para una liberalización completa.
- Sistema previsional y dinámica demográfica
El sistema previsional argentino enfrenta problemas de sostenibilidad de largo plazo. La caída de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida reducen la relación entre aportantes y beneficiarios, agravando el desequilibrio financiero.
En este contexto, la inmigración aparece como un factor potencial para sostener el mercado laboral y el sistema jubilatorio. No obstante, este tema suele generar controversias políticas y sociales.
La implementación de una reforma previsional profunda requiere consensos políticos amplios, que actualmente parecen difíciles de alcanzar.
- Regulación de servicios públicos y rol del Estado
El gobierno impulsa una revisión del esquema regulatorio y una reducción de subsidios en los servicios públicos. Si bien esta estrategia busca mejorar la eficiencia y reducir distorsiones fiscales, existen debates sobre el riesgo de regresión hacia esquemas similares a los de los años 90, con problemas de acceso, tarifas y calidad.
La desregulación sin marcos regulatorios sólidos puede generar fallas de mercado, lo que plantea desafíos institucionales relevantes.
- Federalismo fiscal y administración pública
El ajuste del gasto público ha impactado fuertemente en las finanzas provinciales, generando tensiones en el esquema de coparticipación federal. Al mismo tiempo, la evasión fiscal continúa siendo un problema estructural, limitando la capacidad recaudatoria sin aumentar impuestos.
Más allá del ajuste, persiste la necesidad de reformas institucionales profundas orientadas a mejorar la transparencia, la eficiencia administrativa y la coordinación fiscal entre niveles de gobierno.
- Condicionantes externos y dependencia política internacional
El programa económico argentino se encuentra fuertemente condicionado por el contexto internacional, en particular por la relación con Estados Unidos.
La estabilidad cambiaria y financiera del esquema actual parece apoyarse, en parte, en el respaldo político externo y en la expectativa de apoyo de organismos multilaterales. Esta situación introduce un riesgo de dependencia política, ya que cambios en el liderazgo o en las prioridades de la política estadounidense podrían afectar negativamente la confianza de los mercados.
Las perspectivas electorales en Estados Unidos, especialmente en elecciones de medio término, agregan un factor adicional de incertidumbre, dado que un debilitamiento del apoyo político externo podría traducirse en mayor volatilidad financiera y cambiaria para Argentina.
- Conclusión general
El gobierno de Javier Milei ha logrado avances significativos en materia de orden macroeconómico, especialmente en la corrección del déficit fiscal y la desaceleración de la inflación, dos problemas estructurales largamente postergados en Argentina.
Sin embargo, estos logros conviven con fragilidades importantes: escasez de reservas internacionales, atraso del tipo de cambio real, alta informalidad laboral, persistencia del cepo cambiario, riesgo país elevado y ausencia de reformas estructurales profundas en los planos laboral, previsional e institucional.
El principal desafío hacia adelante consiste en transformar la estabilización macroeconómica de corto plazo en un proceso sostenible de crecimiento, inversión y cohesión social. Para ello, será necesario no solo mantener la disciplina fiscal, sino también fortalecer las instituciones, reducir las vulnerabilidades externas y construir consensos políticos amplios que permitan avanzar en reformas estructurales de largo plazo.


