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Río Gallegos
La Asociación Ambiente Sur desarrolló durante tres años un trabajo de intercambio y asesoramiento con el Municipio de Río Grande que permitió fortalecer las reservas naturales urbanas de ambas ciudades, conservando al playero rojizo y la becasa de mar, dos especies de aves playeras migratorias que utilizan las costas de ambas localidades como sitios de descanso y alimentación en sus extraordinarios viajes.
Las acciones emprendidas por Ambiente Sur se realizaron en el marco del Proyecto “Conservación de Dos Especies Focales de Aves Playeras Migratorias en Patagonia Sur, Argentina: Conectando Comunidades a través de Reservas Naturales Urbanas, Educación Ambiental y Participación Ciudadana”, fue iniciado en 2014 y cerró ahora su primera fase. La financiación del mismo se realiza a través del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los EE.UU, en el marco de la aplicación de la Ley de Conservación de Aves Migratorias Neotropicales de ese país.
Germán Montero, Director Ejecutivo de Ambiente Sur, consideró muy significativo el trabajo desarrollado junto al municipio fueguino ya que, dijo, “permitió fortalecer el trabajo por la conservación de las dos especies y a los Sistemas de Reservas Naturales Urbanas en los dos sitios, que comparten características y amenazas ambientales similares. Fue enriquecedor aportar nuestra experiencia en la gestión y consolidación de áreas protegidas urbanas, la elaboración participativa de planes de manejo, la creación de nuevas reservas, la sensibilización de la comunidad, a la vez que incorporar el conocimiento y experiencias de nuestros pares en este Proyecto. Los resultados han sido muy buenos en número de personas alcanzadas con estas acciones y en beneficios concretos para los sistemas de reservas de ambos sitios”, evaluó.

Apoyo
Montero agregó que “fueron varios años de trabajo intenso con el municipio y vecinos, que ha generado un lazo de confianza y trabajo conjunto que, más allá del proyecto, ha dado como fruto la creación de grupos de apoyo locales en Río Grande, como lo es la formación de la ONG “Estepa Viva” y el intercambio entre personas comprometidas con la conservación en encuentros realizados en Río Grande y en Río Gallegos. Entre estos, fue relevante la reunión en nuestra ciudad de la Red de RNU de la Patagonia, con incorporación de nuevos sitios del vecino país, fortaleciendo la integración binacional de forma muy concreta y también nuestra identidad como patagónicos”.
En el ámbito de las acciones de sensibilización y educación ambiental previstas en el marco del proyecto, el referente de Ambiente Sur destacó el diseño y la construcción de un Centro de Interpretación en la Reserva Costa Atlántica de Río Grande, que ya recibe alrededor de 6.000 visitas al año; por otra parte, mencionó la conformación del Sistema de RNU de la localidad fueguina con dos reservas consolidadas cuales son Punta Popper y Laguna de los Patos además de la avanzada gestión para la creación de otras dos en Cabo Domingo y Costa Norte.

Manejo
La implementación de este proyecto significó para Río Gallegos la consolidación del manejo participativo del Sistema de Reservas Naturales Urbanas, a través de la reglamentación formal del Ente de Manejo Participativo, previsto en la ordenanza Nº 6762 de creación del SRNU e instituido por el Decreto Nº 5244; el diseño del Fondo para la Conservación del SRNU de Río Gallegos y que actualmente se encuentren activos y trabajando grupos de apoyo formados por vecinos y amigos de las reservas, los que desarrollan plenarios semestrales para planificar acciones en estos sitios protegidos.
En el marco de este proyecto fue posible además proveer de infraestructura básica a reservas de Río Gallegos. Estas pequeñas pero fundamentales obras son: carteles informativos e interpretativos, áreas de descanso, un sendero peatonal y alambrados en las Reservas María la Gorda y Laguna Ortiz; cartelería interpretativa, un refugio para agentes de conservación, un sendero peatonal y bicisenda de 1000 metros en la Reserva Costera Urbana.
Asimismo, se incrementó el conocimiento de ambas comunidades sobre la importancia de estas reservas para la conservación de las aves migratorias neotropicales y para la calidad de vida de sus habitantes y, en función de los auspiciosos resultados alcanzados, el proyecto original se amplió en una segunda fase a través de un trabajo conjunto con localidades de Santa Cruz, Tierra del Fuego y en Chile, en la Región de Magallanes y en los sitios Maullín (Chiloé) y Curaco de Vélez (extremo sur continental).