guanaco

Buenos Aires
Hace más de una década los guanacos, que son autóctonos, se han convertido en la especie más abundante de la Patagonia y en la actualidad la región alberga al 90% de los guanacos del mundo, corriendo (literalmente) a la oveja de su espacio.
Como resultado de haber incluido al guanaco en el listado de especies amenazadas por la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), Argentina prohibió la caza y comercialización de estos camélidos.
Marcelino Díaz, gerente de la Compañía de Tierras del Sud, del grupo Benetton, cuenta que hace un par de años esquilaban 112.000 ovejas y que el último año la cifra disminuyó a 75.000. Antes de la prohibición de la caza, en 1994, el guanaco era controlado y se utilizaba su carne y su piel, de la que se obtiene el famoso quillango utilizado en los hogares como colcha de abrigo.
La población del guanaco se estima en unos 2 millones de ejemplares y cada guanaco que nace son dos ovejas que desaparecen, porque el consumo de pasto de un guanaco duplica al que necesita una oveja para subsistir. En el sur se está permitiendo cazarlo para aprovechar su carne, que es magra y con un gusto similar al ciervo, pero no se puede comercializar por fuera de la Patagonia.
Precisamente, Benetton reacondicionó el frigorífico Faimali para comercializar distintos cortes, entre ellos la bola de lomo del guanaco. En Chile resolvieron el problema con un plan de manejo sustentable: faenan y exportan la carne de guanaco a Holanda a US$ 5 el kilo. La venden como carne de ciervo de la Patagonia. También explotan la lana de guanaco, cuyo precio ronda los US$ 500 el kilo.