Buenos Aires

La zona en la que los buzos de Prefectura Naval Argentina encontraron el cuerpo de Santiago Maldonado el 17 de octubre pasado tiene promedios de profundidad que superarían el 1,90 metros, con picos de hasta 3.

Personal que participó de la búsqueda en aquella jornada le informó a Clarín detalles de los trabajos y del informe que elaboraron para sus superiores. Por otro lado, el martes, los efectivos entregaron una versión jurada ante el juez Federal Gustavo Lleral, donde confirmaron que Maldonado fue encontrado en un pozo profundo en un área peligrosa y poblada de ramas y vegetación. Clarín había adelantado días atrás parte de esta información.

Testigos y participantes directos del rastrillaje le indicaron a este diario que el artesano se encontraba en un sector en el cual los buzos de un 1,70 o más, que con sus patas de rana agregan 30 centímetros a su estatura, no hacían pie en el sector. También fue detallado que el cuerpo estaba en un pozo superior a los 2,4 metros, cubierto de vegetación, entre ramas de sauces y raíces en un espacio donde apenas penetra la luz solar.

Agresión

Los trabajos en Pu Lof fueron muy complejos porque en el transcurso de la tarde arribó desde Chile un grupo muy agresivo –serían integrantes del RAM– que se oponía terminantemente a que continuaran con las pesquisas en el lugar. A su llegada comenzaron de inmediato a la lanzar piedras. El resultado habría sido dos buzos y tres policías heridos. “Fuimos agredidos física y verbalmente”, señaló un especialista que participó del operativo.

Otro testigo también narró que mientras preservaban el cuerpo en el agua, aparecieron varios indígenas, los cuales se dedicaron a insultar a los buzos, a los funcionarios y al juez. Uno de los funcionarios judiciales “fue atacado con patadas”, indicó. Además, la camioneta de Prefectura Naval fue impactada con piedras y como resultado terminó destruida una de sus ventanas.

“¡Tenés que cumplir con los acuerdos!”, se le habría escuchado gritar a uno de los mapuches al tiempo que insultaba al magistrado. El juez Lleral había reconocido que hubo un momento de tensión aquel día pero no quiso entrar en detalles.

La idea original de los expertos era tomar muestras del suelo y de la zona donde fue encontrado el cadáver, pero la arremetida de los presuntos mapuches habría impedido continuar las pesquisas obligando a los investigadores a salir apresuradamente del Pu Lof, cuentan voces que estuvieron presentes.

Un testigo confirmó a Clarín que en una de las balsas había un encapuchado que parecía asesorar a algunos de los especialistas. “La negociación quedó a la vista”, dijo una fuente calificada. “Fue descubierto a 7 metros desde la orilla hacia el centro del río, es la zona en la que se ahogó”, agregó.