Nota de Opinión: «El arte de gobernar». La comunicación

Por Nicolás Fernández
Hoy las páginas del país muestran un grupo empresarial en estado de quiebra, que tramposamente pide su concurso preventivo. Cuando todo el mundo sabe, que la deuda es gigantesca e imposible de pagar, incluidos los 18 mil millones que le debe al Banco Nación (o a todos los Argentinos?).

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Estos empresarios, se llaman por casualidad Vicentin, podrían llamarse de cualquier forma, lo que ocurre es que ese nombre, está asociado a una zona productiva y a una familia trabajadora, que hace muchos años fundó una empresa familiar. Cuya característica más saliente, además de ser parte de la pampa inmigrante, fue la de haber acopiado productos para luego: venderlos o exportarlos, pagando en forma puntual y religiosa el producto entregado. Descontando en forma previa sus comisiones por la comercialización.
Para que se entienda, es el mismo mecanismo que se utiliza con el productor lanero. Se llevan el producto de la esquila, dejan a cambio un instrumento/garantía? (que no es negociable, ni tiene utilidad comercial). Una vez que el producto es vendido o exportado se transfieren el dinero al productor (el remanente entre el precio negociado, menos las comisiones y las ganancias obtenidas).
Es una especulación financiera lisa y llana que no debiera tener riesgo alguno, pues descontada sus ganancias recién ahí los acopiadores como Vicentin (o de lana o cereales u otros) realizan su pago.
Pero también puede ocurrir, que el comprador no pague o entre en concurso, y en ese caso el productor se queda sin nada, como ocurrió muchas veces, tal cual sucede hoy con Vicentin.

Inmigrantes
En el caso que nos ocupa: la empresa formada por originarios inmigrantes, probos y de muy buena fe, que hablan desde el honor, desde los recuerdos y el prestigio bien ganado, se refieren a una firma que está en el recuerdo, dentro de una zona donde los gringos son parte de esa historia.
Tanto el presente como el futuro seguirá signado por lo que originariamente fuera esa empresa familiar, que claramente hoy no existe.
El problema es que la empresa Vicentin, no es más una empresa gringa, no es más el símbolo de los gringos santafesinos, que fueron los originarios formadores empresariales y de ciudadanía,
Hoy Vicentin es otra cosa. Quedo en manos de unos verdaderos forajidos, o de herederos especuladores financieros sin harte, que obtuvieron créditos del Banco Nación 70 % , por encima de su capacidad de pago, fugaron capitales al exterior por millones, no pagaron a los productores los granos que vendieron y deben 10 veces más de lo que pueden pagar.
La otra historia, se construyó desde una determinación presidencial mal tomada, a destiempo y fundamentalmente muy mal comunicada.
Determinación presidencial que no debiera haberse tomado, hasta que la sociedad visualizara con nitidez, quienes son los nuevos Vicentin, personas complejas (ya no son más los adorables inmigrantes que la forjaron) y con menos identidad con el interior y con el productor, que montaron una operación de especulación a las que les fue mal y quieren solidarizar las perdidas.
Este es un país particular, donde la propiedad privada, la libertad y la constitución son utilizadas como conceptos de honorabilidad. Aunque a la hora de gobernar, o de opinar, muchos sepultan dichos principios en lo más profundo y otras veces, los usan para atacar o a conveniencia. El gobierno anterior está lleno de ello.

Decisión política
Lamentablemente el presidente apuro su decisión política. Políticamente hablando debería haber esperado que la empresa decante, entonces los trabajadores no hubiesen cobrado sus salarios, los productores hubieran sentido con certeza que habían sido estafados y por ende, la solución hubiera sido la consecuencia de una demanda colectiva, federal e imposible de no aceptar por todos los sectores.
Donde el Gobierno hubiera tenido que actuar si o si, de la mano de la única solución, que no es otra de sacar del medio a estos seudoempresarios que con los granos de los productores y desde la especulación más profunda e inescrupulosa, fundieron la vieja y querida Vicentin, dejándola en una situación económica y financiera de la que solo puede salir de la mano de un milagro o desde la intervención del estado.
Quien otro pudiera actuar en beneficio de la región, de la gente y de los mismísimos productores.
Mi querido presidente, no hay margen en este país para equívocos, Ud. con el respeto que me merece se equivocó, en la forma y el modo. No se equivocó en el fondo.
Pero esos errores hicieron que renacieran viejos y nuevos odios, en la sociedad que no termina de encontrar su norte.
Frente a ese error, algunos enarbolaron la bandera para reclamar por la libertad, otros por el fin de la pandemia, otros porque no creen en el modelo, (proyecto en el que militamos en forma indistinta) otros porque tienen odio a lo popular, otros porque lo nacional los irrita y otros todavía no saben bien, pero se enroscaron en la bandera y salieron a la calle.
Por aquello de la obediencia voluntaria con los poderosos como diría La Boetie.
Las faltas de acuerdos básicos en este país, tiene que ver con las viejas antinomias, nuestro modelo o el de Macri, las diferencias son históricas nacieron allá por el 45 y permanecen vigentes, eso no lo podemos negar.
A ello súmenosle lo nuevo, angustia, desesperación en la que vive la sociedad, a raíz de algo tan inédito como imprevisible que nos toca vivir (con la cual vale agregar, UD, no tiene nada que ver) en ese marco, a Ud. se le ocurrió hablar de expropiación o salvataje…

Error
Error señor presidente, error, nunca hay que adelantarse, máxime si el pedido de auxilio viene de un sector, que como al que nos referimos, creció con la especulación y la complacencia de todo el sector productivo, que vive en gran parte del trueque, compra a crédito, vende a crédito y el trueque, es parte de su forma de convertir en renta su trabajo y defender la rentabilidad de su producto.
Ellos compran semilla y sujetan el precio de la compra al que obtendrán por el valor del producto, esto es, soportan una inflación que resulta incalculable, venden el producto y a cambio de la entrega del mismo, les dejan un papel firmado, que no es moneda de crédito ni nada que se le parezca y ante el incumplimiento, no les sirve para nada.
Pero ellos son la pampa gringa, creen en ese modelo, en la palabra, en la buena fe, en que el esfuerzo como el único camino para seguir adelante, y lo ven a Ud. como el que atacando a Vicentin ( empresa quebrada y sin posibilidad alguna de pagar lo que debe ) está atacando a la familia, que hizo las calles, los colegios, las obras que demandaba la ciudades donde crecieron.-
No Sres. esa empresa no existe más, todo eso lo hicieron los inmigrantes, algunos de ellos aún están vivos y los hacen hablar del honor de la empresa, sin contarles, que se trata de una empresa, que estafo a los productores, que estafo a la sociedad y que defraudo a millones de argentinos por intermedio de un empréstito del Banco Nación, que fue una gran estafa política y financiera.
Creo que no es momento para generar más roces ni disputas, es momento de aclarar quien es quien, en esta comedia de enredos, donde la ciudadanía gringa y no tan gringa, marcho en defensa de lo que Ud. jamás puso en peligro, pero para que eso quede claro, hay que comunicar mucho mejor.

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