El actor irlandés de 72 años da vida a Finbar Murphy, un asesino a sueldo que no puede concretar su retiro pues un grupo de terroristas amenaza su pueblo. La vimos en Prime Video

Conforme a los criterios de “En tierra de santos y pecadores”

Dos conclusiones preliminares antes de comentar “En tierra de santos y pecadores”, el más reciente estreno de Liam Neeson en Prime Video. La primera: ni siquiera los más fanáticos seguidores del actor irlandés pueden negar que sus últimas producciones estuvieron en línea descendente. Sin precisar con exactitud las fechas, “Asesino sin memoria”, “Marlowe” y “Contrarreloj” no fueron ni el espejismo de las mejores cintas protagonizadas por el actor hoy de 72 años de edad.

No es necesario comparar con la trilogía “Búsqueda implacable” (“Taken” por su título original en inglés) para que los tres ejemplos arriba mencionados queden relegados. En la primera, “Asesino sin memoria”, el actor interpretaba a un sicario que, afectado por el Alzheimer, tenía que cumplir una última tarea, bastante complicada de por sí. A su turno, “Marlowe” (”Sombras de un crimen”) salía del, digamos, molde que le ha granjeado a Neeson fanáticos en todo el planeta. Allí, él da vida al detective Philip Marlowe, quien –enfundado en un elegante terno y vistiendo un clásico sombrero—debía hallar al desaparecido amante de una millonaria mujer llamada Clare Cavendish.

Pero tal vez el ejemplo más notorio de un traspiés podía ser “Contrarreloj”. Dirigida por Nimród Antal, la cinta tenía al recordado ‘Brian Mills’ como un ejecutivo bancario que puso sus éxitos laborales por encima de su familia hasta que, inesperadamente, recibe una amenaza telefónica mientras lleva a sus hijos al colegio: si reduce la velocidad de su camioneta, se activará el detonador de una bomba de proporciones terribles. Para evitarlo, tenía que acceder a un pedido de (supuestos) ladrones cibernéticos, quienes esperaban hacerse con el dinero de su compañía.

Tampoco es que uno espere que el aura de “Búsqueda implacable” se repita en cada nueva película de Liam Neeson, pero al menos uno espera un nivel promedio, como sí pasó en “Venganza bajo cero”, “Una noche para sobrevivir” e inclusive en “Sin escalas”. Y si en ninguna de las opciones que mencionamos al inicio de esta nota ocurrió, hemos tenido que esperar al final de la pandemia para que el destino ponga las cosas en su lugar. “En tierra de santos y pecadores” devuelve la fe en uno de los íconos del cine de acción de las últimas décadas, y a continuación explicaremos los motivos.

En tierra de santos y pecadores” cuenta la historia de Finbar Murphy (Liam Neeson), un viejo asesino a sueldo que ha hecho de Glencolmcille, pueblo ubicado en el condado de Donegal, en Irlanda, su teatro de operaciones durante décadas. Por supuesto que –y esto es algo que se repite en varias de las películas que tienen a nuestro héroe de acción como protagonista—estamos ante un tipo ensimismado, cuyo pasado gris parece tornar sus pasos aún más lentos de los atribuibles a una persona de su edad.

Esa personalidad de Finbar se mezcla con otra característica muy de los personajes típicos de Neeson: la soledad, aunque esta vez con una ligera variación. En la película dirigida por Robert Lorenz, nuestro protagonista vive solo, no tiene familia, pero varios integrantes del pueblo donde reside pueden considerarse como tal. Desde Vincent (Ciarán Hinds), el policía del lugar, hasta Sinéad (Sarah Greene), la que atiende el bar, pasando por Moya (Michelle Gleeson), la hija de esta última, una niña que nos conducirá al hecho central de la trama: el crimen que lo desata todo.

Liam Neeson y la actriz Niamh Cusack en una escena de "En tierra de santos y pecadores".
Liam Neeson y la actriz Niamh Cusack en una escena de “En tierra de santos y pecadores”.

Como en todo pueblo chico, Finbar descubre sin proponérselo que Curtis (Desmond Eastwood), el tío político de Moya, mantiene un ambiente de agresiones en su casa. Detectarle moretones en el cuello a la menor y escucharla decir “él no es mi tío” con furia contenida lo convencen de que debe acabar con él. Pero, aunque podría hacerlo por sí mismo, decide acudir donde su empleador Robert McQue (Colm Meaney), para solicitarle que encargue a otro joven sicario (Kevin Lynch/Jack Gleeson) que se encargue del ‘trabajito’.

Como va quedando claro, si algo tiene “En tierra de santos y pecadores” son personajes diversos. Al jefe de sicarios y al ‘sucesor’ del retirado Finbar le podemos sumar, también mencionados antes, al policía Vincent, a la dueña del bar Sinéad, a la vecina Rita (Niamh Cusack), a los vecinos que toman una copa de más todas las noches, y hasta al inmigrante que se gana la vida haciendo música en el bar emblemático. Todas las piezas para situarnos en un pueblo de la Irlanda de los 70.

En medio de todas estas personalidades hay, sin embargo, una que conecta muy especialmente con Finbar. Se trata de Vincent. Aunque este desconoce el ‘oficio’ de su amigo, es curioso el nexo entre ‘hombre de la ley’ y delincuente. Ambos hacen competencias de tiro con latas y botellas, se gastan bromas, detallan sus actividades personales. Todo excepto tratar en profundidad algo que viene amenazando poco a poco al pueblo: la presencia de terroristas que “luchan por la libertad de Irlanda”.

Buen desempeño de Desmond Eastwood como Curtis, un villano en la película "En tierra de santos y pecadores".
Buen desempeño de Desmond Eastwood como Curtis, un villano en la película “En tierra de santos y pecadores”.

Antes de continuar, toca mencionar la segunda conclusión que adelantamos al inicio de esta nota. Y tiene que ver con la forma en que se ha estrenado la película. El filme de Robert Lorenz salió a la luz en el último trimestre del 2023. Estando casi a mitad del 2024, no llegó a cines peruanos, como tampoco pasó con “Contrarreloj” y mucho menos con “Marlowe”. Queda claro que, al menos a corto plazo, habrá que acostumbrarse a ver algunas de las próximas películas de Neeson solo cuando estas arriben a las distintas cadenas que componen el ecosistema del streaming.

UN CLÁSICO POLICIAL CON TODOS SUS ELEMENTOS

En tierra de santos y pecadores” no es una película política, y queda claro ello porque sus referencias a lo ocurrido en esa agitada década política para el país perteneciente al Reino Unido son menores. Tal vez la expresión más notoria del momento citado tiene que ver con la existencia de una célula de subversivos encabezada por Doireann McCann, interpretada por una notable Kerry Condon. La actriz irlandesa no tiene reparos en doblegar, verbal y físicamente, a cualquiera de los otros tres integrantes de su agrupación (entre los que se encuentra el tío de Moya). Es ella quien lidera, planifica y ejecuta atentados.

En la exposición de quien vendría a ser la rival de Finbar, la película de Robert Lorenz hace muy bien en plantear contrapuntos. Ella lo resuelve todo a los gritos, él más bien con astucia. Ella se desenvuelve con amargura y malas palabras, él evidencia madurez y auto control. Todo esto, por supuesto, queda enfrentado a raíz del crimen que rompe la armonía en Glencolmcille.

Liam Neeson y Jack Gleeson hacen una buena dupla en la película.
Liam Neeson y Jack Gleeson hacen una buena dupla en la película.

La develación de la responsabilidad en el crimen arriba mencionado parte la película en dos. A partir de ahora, Doireann perseguirá a Finbar de forma incansable. Aunque nuestro protagonista le dio la oportunidad de recapacitar, esto parece haberla enfurecido más. Y es en la planificación del ataque final que surgirá otro vínculo a destacar: el del sicario en retiro con su sucesor, Kevin. Lo que inicialmente parecía ser una relación chirriante (con cachetazos incluidos) se va transformando, a punta de diálogos notables, en lo más parecido a una amistad sincera.

La célula terrorista persiguiendo al viejo sicario del pueblo es lo que guiará gran parte del segundo aire de “En tierra de santos y pecadores”. No parece haber un afán abarcador de parte de Robert Lorenz. Estamos ante la mezcla justa de acción, suspenso y drama, es decir, frente a un policial clásico que tiene en sus interpretaciones y en los vínculos que logran tejer sus personajes (amistad, odio, venganza) sus principales fortalezas. Una inmejorable oportunidad para ver, al borde de los 73 años, todo el talento interpretativo de Liam Neeson.

Por lo tanto, En tierra de santos y pecadores se presenta como una pieza compleja que, aunque no logra sostener toda su tensión inicial, ofrece una profunda exploración de la redención y la violencia, llevada por una destacada actuación de Liam Neeson.

Una opinión sobre ““En tierra de santos y pecadores”: Liam Neeson se reivindica en un notable policial a …

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