«A Aníbal lo removieron de su cargo del basural por no firmar talonarios de boleta en blanco para la contratación de máquinas y camiones»

El trabajador municipal que presta funciones en el basural Darío Scarafoni también manifestó en carácter de denuncia pública que funcionarios municipales vendían toneladas de hierro a recuperadores, sin cumplir los pasos administrativos.
Este domingo se cumple una semana del fallecimiento de Aníbal Montenegro, un empleado municipal quien por muchos años cumplió la función de Director del basural y que desde hacía un tiempo había sido separado del cargo y hasta se le habría iniciado un sumario. Darío Scarafoni compañero de trabajo denunció ante los micrófonos de QUE, que Montenegro, «sufría una persecución política y laboral porque en su momento cuando asumió esta nueva gestión municipal quedó 8 meses como Director, pero le llevaron una máquina, la dejaron ahí y estaba en desuso. En su momento Aníbal me dice que lo llaman a Copesa para firmar talonarios de boleta en blanco y se negó a firmar horas de máquina y camión».

basural-1

Para Scarafoni, ese episodio en el que se niega a firmar hojas en blanco, fue el origen de la determinación que sea separado del cargo. «Esa orden se la dio, según me contó Aníbal, el subsecretario Catrihual y se negó porque no habían entrado esos vehículos a trabajar al basural», y aseveró: «No firmó nada, y se fue, y a raíz de eso suponemos le inician un sumario por el faltante de esa máquina que estaba en desuso, y de ahí arranca la persecución. Le sacan el cargo de director, le sacan los adicionales y quedó cobrando un sueldo mínimo».
Y a raíz de todo eso, refirió el empleado municipal, «comienzan los problemas de salud, en definitiva lo tuvieron preso a Aníbal y eso sumado a otras cosas le causaron la muerte».

Venta de hierro

Entre la basura que tira la gente hay mucho hierro, contó Scarafoni, «y ese hierro se vende por toneladas y se está pagando mas o menos 12 mil pesos la tonelada», y agregó: «Tomé fotos, filmé y hay testigos porque en su momento se lo hacían juntar a los compañeros; la idea era hacer una caja chica para el sector para gastos mínimos que en realidad lo tendría que dar la Municipalidad, pero resulta que de golpe comenzaron a juntar todo eso en camiones de Copesa, llevaban a pesar al puerto y después se lo vendían a la gente de arriba que son los empresarios; y preguntamos cuál era la facultad que tenían y nos dijeron que tenían la orden del Secretario pero esto no pasaba por el circuito administrativo».