Por Jorge Sánchez

empresas

Un sistema político más orientado a la captura de rentas estatales que al desarrollo de mercados competitivos como medio de acumulación de capital es tal vez el condicionante más importante de nuestro entorno de negocios. Aun contando diferencias según se trate de mercados de consumo, industriales o el de compras públicas. Hemos comentado antes las limitaciones que esto termina imponiendo sobre las posibilidades del conjunto para generar nuevas actividades y empleo. Relacionamos además esta circunstancia con otras dos que convergiendo, terminan por particularizar nuestro caso.

Transformación digital
La transformación digital de la economía global materializa la integración de medios físicos y telemáticos para producir bienes y servicios. Incluye la migración de fuentes de energía hacia las renovables acelerada ahora mismo por la conjunción de pospandemia, guerra europea y crisis climática. A efectos de nuestro menguante comercio exterior, demanda enormes inversiones para alinear nuestras ofertas transables a ese proceso. Esto se da de bruces con la segunda circunstancia. La volatilidad económica argentina desde hace tiempo inhibe la inversión directa externa de la región. Enormes dotaciones de recursos naturales y un todavía aceptable capital humano no alcanzan para vehiculizar nuevas explotaciones, actividades y empleo cuando podrían hacerlo bajo otras circunstancias.

Oportunidades
Lo anterior no implica la inexistencia de oportunidades de negocio, que de hecho son identificadas. Su viabilidad en cambio adolece de sensibilidades que resultan en la extrema selectividad de eventuales inversiones. La identificación de fuentes alternativas de financiamiento, la actualización y difusión de información de mercados y la formación profesional o los soportes de tecnología son los objetos de una coordinación interinstitucional en pretensión de facilitar efectivamente inversiones que por cierto no dejarán de ser selectivas. No obstante podrían ampliarse bajo dos condiciones. Primero, siguiendo los procesos reales de mercado. Segundo, sosteniendo el esfuerzo de coordinación en el tiempo.
Mientras que la exploración de fuentes alternativas de financiamiento y la compilación de información de mercados se sustancian en la gestión y la expansión de redes de agentes especializados con foco en el mercado, el desarrollo de formación profesional y los soportes de tecnología orientados a nuevos proyectos empresarios, planes de negocio e incluso a la administración de unidades económicas en marcha requiere superar lo que algunos estudiosos denominan inflexibilidad curricular universitaria. La generalizada dificultad para absorber en tiempos razonables cambios tecnológicos y ambientales que sucediendo por fuera de ellas terminan condicionando las habilidades profesionales y prestaciones que ofrecen sus programas de estudio y servicios.

Desafíos a futuro
Con la misma claridad con la que hoy es posible identificar los desafíos por delante para la economía regional, la fundación de la primera universidad nacional en nuestro medio durante la segunda mitad del siglo XX se propuso dar satisfacción a las necesidades del desarrollo patagónico y la formación de recursos humanos para promoverlo. Una misión propia del prestigio de la planificación económica argentina de la época. Resultó en un modelo funcional que aprovechando las capacidades académicas locales de aquel momento en una nueva configuración, ciertamente ha contribuido a la región cumpliéndola.
Hoy requiere actualizarse de cara a los desafíos de integración del entorno del que participa. Amenazan su patrón tradicional de desarrollo. Enormes cambios en una multiplicidad de dimensiones obligan a escudriñar la complejidad por delante y recrear entre otras muchas cosas, las habilidades profesionales que facilitarán la integración regional en nuevos términos.
Cualquiera sea el campo disciplinar que se trate, la habilidad para resolver problemas es la preeminente. Supone la comprensión de los procesos en los que transcurre la práctica profesional. Remite invariablemente a destrezas relacionadas con la investigación sistemática en grado suficiente para la formulación de problemas y el diseño de soluciones consistentes. Los desafíos que enfrentamos se relacionan mucho más con la invención de soluciones y la recreación de procesos que con su optimización.
Para el interés que discute esta columna, ello supone hacer de la creación de empresas un objeto explícito de interés académico, establecer programas de investigación capaces de explicar los procesos reales en los que transcurre e incorporar esos hallazgos a los planes de estudio de las carreras en ciencias económicas. Solo desplegando formación específica en el grado tanto como en el posgrado y la educación continua puede aspirarse a poner la oferta educativa universitaria en posición de entrenar vocaciones emprendedoras efectivamente y contribuir a su misión fundacional de cara al futuro.

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*Jorge Sánchez es Consultor Asociado de Claves ICSA Master of Business Administration por Broward International University. Diplomado en Políticas Públicas por UNPSJB y en Economía Austríaca por ESEADE UNIVERSIDAD.