El hecho se denunció hace un par de meses por su propia pareja en la localidad de 28 de Noviembre. El hombre tiene prisión preventiva y se encuentra a la espera del juicio oral.
Si bien no se brindaron a los medios datos filiatorios del abusador, se informó que presta servicios en el Regimiento de Infantería Mecanizada 35 de la localidad santacruceña.
De acuerdo a la denuncia, el hombre violaba a una menor de 11 años, intentó atacar sexualmente a una de 16 y abusó a otra que actualmente tiene 18. Las tres eran sus hijastras. Pero además y según declararon las víctimas, también maltrataba a una pequeña de 3 años fruto de la relación con su actual pareja.
Los detalles pudieron ser expresados por la propia mujer a la policía, aprovechando que se había quedado sola porque el hombre había ido a participar del clásico desfile del 25 de Mayo de 1810.

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Según se indicó, los hechos se producían en una casa que se encontraba en el cuartel del ejército y en el que residía con su familia. El militar llegó de la provincia de Formosa y actualmente se encuentra cumpliendo prisión preventiva después de las pruebas relevadas por la justicia que incluyeron pericias psicológicas, médicas y declaración en cámara Gesell de las menores.
Se pudo conocer que los abusos se cometían durante la ausencia de la mujer en la vivienda por razones de trabajo. Ella convivía con el hombre desde hacía 4 años, período durante el cual nació la hija de ambos. Los hechos comenzaron a intensificarse durante la pandemia. La mujer debía viajar diariamente a 28 de Noviembre para trabajar, de tres a cinco de la tarde. En este horario es en el que el hombre violaba a la menor de diez. Le decía que era “sólo un juego” y que “este sería un secreto entre los dos”, según contó la nena en la cámara Gesell.
Quizás los abusos se hubiesen extendido en el tiempo de no ser que la mujer, una noche, se levantó a tomar agua y encontró a la mayor de sus hijas llorando en un rincón. “¿Qué pasa, hija? le preguntó, a lo que la joven le respondió que su padrastro la había manoseado. Pero eso no fue todo. Después le preguntaría al resto de sus hijas si habían sufrido lo mismo. Todas coincidieron en que sí, que los abusos tenían lugar a la hora de la siesta, cuando ella no se encontraba en la casa.
La denuncia fue hecha el 25 de mayo pasado. El hombre primero contó con custodia policial y, una vez que se ratificó la misma, la cámara Gesell y la revisión médica de la menor de 10, el Juzgado de Instrucción Penal N°1 de Río Turbio a cargo de Bettina Bustos ordenó la detención del militar, del que no se conocen, al menos por ahora, datos filiatorios.
Además, pesa la segunda denuncia por parte de su hijastra mayor de edad. Ella expuso sobre los “manoseos” el mismo día que su madre lo hizo por la menor de 10 años.
En el mismo sentido, la joven de 16 años aseguró que el militar la había “invitado a hacer la siesta” en reiteradas oportunidades cuando la madre no estaba. Diferente situación es la de la nena de 3 años, su propia hija: la metía al agua fría cuando lloraba, según el testimonio que brindó la madre. Ahora, con prisión preventiva, el hombre se encamina a un seguro juicio oral y a una dura pena, según se especula en 28 de Noviembre. El pueblo se vio consternado por este verdadero horror.

(Con información Diario Jornada)