La belleza de los mimos en la cama

Karin Silvina Hiebaum – International Press

mimos

Decía con su habitual sabiduría y humor Marcel Marceau “nunca hagas hablar a un mimo. No se detendrá”. Obviamente, se refería a su profesión. Sin embargo, los mimos en la cama, en sentido figurado, tampoco se detienen, ni hablan… Pero sí dicen mucho.
Darse mimos, estar abrazados, mostrar con nuestros gestos afectividad e intimidad… Todo ello tiene un significado especial. De hecho, pueden transformarse en una rutina muy positiva y aprovechable.
“Mi piel está grabada con tus señales y no hay viento ni agua que pueda lavarlas sin dejar mi nombre borroso, desteñido y sin sonrisa”
-Gioconda Belli-
Los beneficios de los mimos en la cama
Un simple gesto, un abrazo o una caricia, algo que podríamos considerar como banal o incluso casual, en realidad es muy beneficioso. Comportan una serie de ventajas que van más allá del simple bienestar momentáneo. Pueden incluso mejorar nuestras vidas, ya que aportan mucho a nivel psicológico e incluso físico. Toma nota.
Pareja en la cama haciendo mimos
Elevan el nivel de oxitocina
La oxitocina es la hormona que segrega nuestro cuerpo cuando experimentamos felicidad e intimidad. Una simple caricia o una mirada cómplice puede producirla en buena cantidad para hacernos experimentar la sensación de estar viviendo algo íntimo con el otro.
Esta es la razón de que nos sintamos más relajados y alegres cuando intercambiamos mimos con nuestra pareja en la cama. Incluso, si se convierte en algo habitual, asociaremos a esa persona con la intimidad y cada vez que pensemos en ella, sin importar si está a nuestro lado o no, la relación se reforzará y se volverá más íntima.
Mejoran la resistencia al dolor
La oxitocina no solo es la hormona de la felicidad, sino que también ayuda a soportar mejor el dolor. Ella es la responsable de hacernos sentir “como en una nube” y de que experimentemos esa sensación agradable cuando nos encontramos con nuestra pareja.
Al segregarla, nuestra atención deja a un lado los estímulos desagradables y se focaliza en aquellos que nos provocan de algún modo bienestar. Un abrazo sincero en un momento de bajón o una caricia de apoyo cuando nos encontramos desanimados nos ayudarán a sentirnos mejor.
Enriquecen la relación
Tanto si eres una persona que vive en pareja o está casada, los mimos en la cama son excelentes ‘compañeros’ extra, ya que enriquecen la relación.
Asociar la cama con dormir y tener relaciones sexuales es lo habitual, pero también puede ser un lugar de encuentro con el otro para reforzar la intimidad y la confianza. Un espacio para intercambiar y consolidar sentimientos profundos.
La cama no es solo para dormir. De hecho, cuantos más usos le demos, mayor será el enriquecimiento personal y relacional. Los abrazos, las caricias y los mimos forman parte de ese uso extra, más allá del simple y necesario descanso.