Por Jorge Sanchez*

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“Comparto en líneas generales pero no es posible que por un grupo se culpe a toda la universidad”. Era la conclusión de un catedrático local al leer nuestra columna anterior. Tiene una importante experiencia en laboratorios con foco en algunos desarrollos de tecnología y un enorme compromiso. Si se considera el talento que aún nuclean nuestras universidades nacionales, está en lo cierto. Si se consideran los incentivos que ofrecen al trabajo de investigadores y docentes, tenemos que observar que el igualitarismo progresista terminó cancelando la pluralidad. Sin ella la generación de alternativas que es un elemento básico de la producción de conocimiento queda seriamente limitado. Puede que este sea uno de los desafíos que enfrentan laboratorios universitarios como el suyo.

Cuando en un curso de posgrado que se propone facilitar la vinculación entre trabajo científico, soluciones tecnológicas y mercado, el economista asignado confunde barreras de entrada con regulaciones nos topamos con crudas muestras de su impacto en la formación de recursos humanos. Si se revisan los planes de estudio de las carreras de economía y administración en las universidades patagónicas se advierte que la creación de empresas o las destrezas para hacerlo no son objeto de estudio en particular. No está recogida en la formación profesional. Esta se limita a formar auxiliares del fisco y asistentes de la dirección de una organización pública o privada, suelen consignar los programas y planes de estudio.

Días atrás un experto en defensa nacional se refería a la desorientación generalizada de la dirigencia política en temas vitales a los futuribles que condicionarán el desarrollo nacional. Una escucha atenta de los argumentos de los pretendientes a los gobiernos municipales y provincial en el año electoral ayuda a comprobarlo. Tratándose Chubut Argentina de una jurisdicción sin reglas electorales legisladas, la oferta de candidatos se dirime por la relación de fuerzas entre contendientes oficialistas que usan los recursos públicos para sus proyectos de poder y opositores que intentan capitalizar la indignación generalizada del momento para los suyos. El objeto de pugna es el poder asociado al gobierno. No está en discusión el modo de capturarlo. De hecho lo comparten.

Cada grupo se propone apropiar los recursos públicos y los símbolos del poder estatal empleando los mismos recursos proselitistas. La retórica abusada sobre la Cuenca del Golfo San Jorge esconde la expectativa compartida por controlar las prebendas de una economía corporativista alrededor del petróleo y el gas. Ofrece aún enormes recursos a la disputa y el electorado cautivo para apropiarlo. La obra pública y la urbanización agotan la sofisticación de las iniciativas ofrecidas por los postulantes de cualquier signo. En rigor se trata de un dispositivo asociado de distribución de rentas. Ingentes recursos que no financian proyectos de futuro se emplean en obras siguiendo el criterio exclusivo de perpetradores arrogándose el papel de planificadores. El liderazgo social no despliega visiones alternativas de futuro de ninguna manera. Se limita a promesas vagas en procura del favor electoral inmediato. Ello explica entre otras cosas la distancia entre ciencia, tecnología y liderazgo social. Lo que resulta es el literal desperdicio de enormes recursos económicos de un lado y la burocratización universitaria del otro.

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Los contribuyentes a la vez electores y consumidores financian el modelo de estado capturado. El dinero de sus impuestos, tasas, multas e incluso arbitrarias exacciones se emplean casi exclusivamente en proyectos de poder privados. Con su voto terminan legitimándolos en cada elección. Luego son obligados por ejemplo con escandalosas tarifas de servicios públicos como es el caso del suministro eléctrico en Comodoro Rivadavia. Allí es la legislatura local quien las autoriza. Hemos referido antes a la falta de representación genuina y la especulación partidaria como criterio excluyente de decisión. No sorprende entonces la distancia de esas decisiones con las necesidades de los vecinos ni la ignorancia por su impacto en la generación de actividades económicas y el empleo. Liderazgo sin visión de futuro, desorientado respecto de los temas relevantes y guiado por simple oportunismo puede resumirse como llana obscenidad. Analizar como este fenómeno se expresa en cada lugar es entretanto una prioridad.

*Jorge Sánchez es Consultor Asociado en Claves ICSA Master of Business Administration por Broward International University, Diplomado en Políticas Públicas por UNPSJB, Diplomado en Economía Austríaca por ESEADE y en Negocios Internacionales por UNLZ. Las imágenes son producciones artísticas de Mauro Esains.